Sin embargo, algunos sectores políticos y mediáticos sugieren que su reticencia podría deberse a evitar una exposición directa a las críticas de la oposición o a la presión mediática que suele acompañar temas delicados. Otros opinan que podría estar esperando a tener más información oficial antes de comparecer, con el objetivo de ofrecer una explicación más sólida y fundamentada. En todo caso, la decisión de comparecer o no ante el Senado es una cuestión política que depende de múltiples factores estratégicos y de comunicación.
De momento lo único cierto es que el 12 de marzo de 2024 tuvo lugar la última comparecencia de Pedro Sánchez ante el pleno del Senado. Era una sesión de control al Gobierno. Desde entonces solo volvió una vez sin posibilidad de resistirse, esto es, a la comisión de investigación del caso Koldo, el pasado 30 de octubre. Nada más. Por eso estaba claro que pasaría lo mismo con la petición de los populares, anunciada este lunes por Núñez Feijóo, de que el jefe del Ejecutivo comparezca en la Cámara alta esta misma semana por la tragedia ferroviaria de Adamuz.
Y efectivamente, no habrá comparecencia en el Senado. Pocas horas después de conocerse a través de una declaraciones del líder popular de las intenciones de su partido, La Moncloa ha descartado que el líder socialista acuda a la citación, que lógicamente ya no se producirá. Los estratega de Moncloa han decidido que el presidente dará explicaciones, como él mismo había solicitado, en el Congreso, porque esa es la Cámara, aducen, que tiene la obligación constitucional de fiscalizarle, y además, para que no haya dudas también se ha fijado la fecha. Será el 11 de febrero, después de las elecciones de Aragón del domingo 8.
Con ello, lo único qu ese comprueba es que Sánchez tiene pánico al Senado, porque es una cámara que no domina y en la que no esta presente ningún fiel servidor, tipo Armengol que le permita manejar tiempos, respuesta y si es preciso incluso el sonido. Toda esa política parda no esta a su disposición en el edificio de la plaza de la Marina Española.
Así que ante una situación de neutralidad, sin privilegios de ningún tipo y jugando en campo contrario, porque la mayoría es del PP, Sánchez seguirá evitando una y otra vez cumplir con sus obligaciones democráticas y seguirá sin pisar el Senado, salvo que fuese condición sine qua non para seguir en La Moncloa. Entonces si acudiría, porque eso es lo único que le interesa.
Faltaría mas.
