Y añade, «a mí nadie me ha trasladado nada distinto». Faltaría más, habría que puntualizar. Ningún presidente en ejercicio, ningún ministro en el cargo quiere dejarlo. Hasta ahí es probable que todos los mortales estemos de acuerdo con la afirmación, otra cosa es que coincidamos con la siguiente apreciación del ex alcalde y ahora ministro de que son esta afirmación se calman las voces críticas que apuntan a una crisis de Gobierno o a un posible adelanto electoral. Además, sobre una posible remodelación en el Ejecutivo, el titular de Transportes ha expresado que «no soy el más indicado para responderlo. Si hay o no crisis, será el presidente el que lo tenga que decidir. Yo desde luego le aseguro que lo ignoro».
El problema es que la continuidad de Sánchez y de sus ministros no
Dependen de ellos, sino de sus socios. Por mucho que se empeñen en tratar de convencer al personal de que el sanchismo gobierna , la realidad, el día a día que contemplamos es que de eso nada, Quien manda básicamente son vascos y catalanes, en compañía de los podemitas y todos ellos juegan con una marioneta llamada Pedro que con tal de seguir durmiendo en La Moncloa en el famoso colchón que compró para no dormir en el utilizado por Rajoy es capaz de cualquier cosa.
La lista de sus cesiones para logar ese objetivo es casi infinita y solo conocemos una parte, la que se puede contar, yb n o hemos acabado , porque ya sin haberse iniciado el curso el PSOE amenaza con pedir el aplazamiento del pleno del Congreso del día 11 de septiembre para que los parlamentarios que celebran la Diada puedan hacerlo en Cataluña. Casualmente, ese día también declara en el Tribunal Supremo la mujer del presidente, Begoña Gómez y con ello, si el juez Peinado no acepta la petición del abogado de “la señora” se inicia el autentico calvario de la familia del presidente, una espiral judicial que puede terminar malamente forzando su salida del Gobierno, aunque de eso nadie quiere hablar pero que no deja de ser una opción.