Aunque la producción creció un 1,3%, la caída de los precios (-1,6%) anuló este crecimiento ajustando a la baja la cifra de negocios. La debilidad de la demanda europea, junto a la creciente presión competitiva internacional y las tensiones comerciales han condicionado el comportamiento negativo de los precios.
En términos generales, se mantuvo un crecimiento estable en los sectores de Química de Consumo y Farmaquímica, mientras que la Química Básica, que representa un tercio de la producción, volvió a acusar la debilidad de la demanda internacional, fundamentalmente europea, en sectores clave como la automoción o la construcción. Caracterizada por su alta demanda energética, la Química Básica sigue arrastrando un grave problema de competitividad por los desproporcionados precios del gas y la electricidad que Europa afronta en los últimos años, particularmente desde la crisis de Ucrania.
El sector químico español cerró 2025 con una cifra de negocios estable situándose en 85.417 millones € (-0,1%). Aunque la producción creció un 1,3%, la caída de los precios anuló este avance en un contexto marcado por la debilidad de la demanda europea y las tensiones comerciales.
El sector químico se sitúa como primer exportador de la economía española, tras alcanzar unas ventas exteriores de 62.926 millones € (un 6,4% más) consolidando su fortaleza en los mercados internacionales.
La Química Básica continúa manteniendo una situación crítica como consecuencia de la debilidad de la demanda europea y, sobre todo, por el elevado diferencial de costes energéticos frente a Estados Unidos y China.
Más allá de las positivas medidas temporales adoptadas ante el conflicto de Oriente Medio, es necesario acometer con urgencia medidas estructurales sobre la electricidad (fiscalidad, peajes de acceso, servicios de ajuste y compensaciones por emisiones indirectas de CO2) y el gas (Estatuto de Consumidores Gasintensivos) para garantizar un precio final de la energía más competitivo y evitar desinversiones.
Además de la energía, es preciso abordar reformas para simplificar y mejorar la regulación que afecta a la industria química, acelerar y reforzar las medidas de defensa comercial y desarrollar modelos de Contratos por Diferencias de Carbono para impulsar la inversión en tecnologías para alcanzar la neutralidad climática.
