La expectativa general es que el empleo no agrícola crezca en 70.000 puestos, frente a los 50.000 de diciembre, que la tasa de desempleo se mantenga estable en el 4,4%, y que el crecimiento de los ingresos medios por hora se moderare ligeramente hasta el 3,7% interanual. Los mercados estarán muy pendientes de las cifras de empleo no agrícola dada la débil creación de puestos de trabajo desde mayo, reconoce Ronald Temple, estratega jefe de mercados de Lazard.
De momento, la encuesta JOLTS registró en diciembre el nivel más bajo de ofertas de empleo desde 2017, excepto en marzo y abril de 2020, en lo más profundo de la pandemia, y los mercados reaccionaron con un reajuste de las expectativas de recortes de los tipos de interés de la Fed: otorgan ahora un 100% de probabilidades a dos bajadas y un 30% de posibilidades de un tercer descenso de 25 puntos básicos (pb) antes de fin de año. La encuesta de Challenger, Gray & Christmas indicó que los recortes de empleo aumentaron a 108.435 en enero de 2026, el triple que en el mes anterior, y la cifra más alta en el primer mes del año desde 2009. Ya el pasado octubre el fuerte repunte de los recortes (hasta 153.074) suscitó la preocupación de que el mercado laboral sin contrataciones ni despidos pudiera estar pasando a uno con más despidos. Pero Temple puntualiza el importante papel desempeñado por UPS en este dato ya que representó alrededor de un tercio del total de recortes tanto en octubre (estuvieron relacionados con un programa de despidos voluntarios) como el mes pasado (resultado de una decisión estratégica de reducir la escala de su contrato de entrega con Amazon).
Bancos centrales
El BCE mantuvo su política monetaria en la reunión del pasado día 5, reiterando que está “en buen lugar”, y su presidenta, Christine Legarde, afirmó que la inflación sigue una buena trayectoria, con menos riesgo al alza que en el pasado (de hecho el IPC general de la zona euro cayó al 1,7% interanual en enero y la tasa subyacente se moderó hasta el 2,2%), señalando múltiples razones para esperar un crecimiento económico más fuerte. La hipótesis de base tras estos mensajes es que no habrá cambios en los tipos de interés durante 2026, pero considera que sigue siendo posible uno o dos recortes si se produce alguna crisis exógena que pueda debilitar el crecimiento de la zona euro. Cabe destacar que, aunque los inversores de todo el mundo debaten si la independencia de la Fed podría haberse visto comprometida o estar en peligro en el futuro, no hay duda de que el BCE es independiente y aplica una política monetaria que debería limitar la inflación y probablemente apoyar un euro fuerte
Por otro lado, que la decisión del Banco de Inglaterra (BoE) de no modificar su política fue el resultado de una votación sorprendentemente ajustada de 5 a 4, cuando los inversores esperaban 7 contra 2. Los mercados están descontando con certeza una bajada de tipos de 25 pb antes de fin de año, con un 70% de probabilidades de una segunda bajada de 25 pb. Inmediatamente después de la votación del BoE, la posibilidad de un recorte en la reunión del 19 de marzo aumentó del 21% al 61%. Por lo que no es mala la idea de que el BoE se encuentra en un punto de inflexión en lo que respecta a la próxima reducción de tipos, auinque el mercado “sigue siendo demasiado agresivo”, ya que es probable que la inflación continúe disminuyendo, lo que daría al banco central británico flexibilidad para bajar los tipos tres veces en 2026.
Otras referencias de esta semana
Más allá del informe sobre el empleo en EEUU, los inversores prestarán atención en los próximos días a las ventas minoristas de este país en diciembre, que se espera se mantengan sólidas, y en todo caso deberían ser unos datos “limpios” tras las distorsiones de los meses anteriores.
En China, el foco estará puesto en los datos de precios que, aunque podrían mejorar ligeramente, previsiblemente registrarán su cuadragésimo mes consecutivo de deflación del índice de precios al productor (IPP) y su trigésimo sexto mes de inflación del IPC igual o inferior al 1%. Recientemente, las cifras del IPC subyacente y general se han visto impulsadas por el aumento de los precios de las joyas de oro. Es evidente que esos precios no se traducen necesariamente en una inflación más sistémica. Por lo tanto, sugeriría descartar las joyas a la hora de evaluar si China está saliendo de su situación de baja inflación. Hay que tener en cuenta que las lecturas del PMI del gigante asiático se mantuvieron débiles en enero y, según los expertos de Lazard si se cumplen sus previsiones de que las tensiones comerciales entre China y el resto del mundo, más allá de Estados Unidos, se intensifican en 2026, es poco probable que los datos mejoren sustancialmente en el futuro, ya que el crecimiento de las exportaciones se debilitará, si no cae directamente.
En Reino Unido, las expectativas apuntan a un crecimiento modesto del PIB del Reino Unido para el cuarto trimestre de 2025: un 0,2 % intertrimestral. Cualquier fortalecimiento del crecimiento del PIB sería especialmente beneficioso para la ministra de Hacienda, Rachel Reeves, ya que daría al Gobierno laborista más margen fiscal para acomodar el aumento del gasto y/o mantener sus esfuerzos por evitar subir los impuestos.
Finalmente, el PLD de Takaichi. es partidario de seguir aumentando considerablemente el gasto en defensa. Si se aplica esta política y la promesa de reducir o eliminar el impuesto sobre el consumo, el déficit fiscal de Japón aumentará y es probable que la ratio deuda/PIB comience a crecer de nuevo, indica. Una de mis convicciones fundamentales es que las curvas de rendimiento de los mercados desarrollados se empinarán en los próximos tres a cinco años, y estas elecciones son una de las razones de esa opinión.
