Y en Maíz Maya reivindican un tesoro gastronómico que en invierno se vuelve imprescindible: los platos de cuchara mexicanos, una tradición que combina historia, sabor y ese punto de intensidad que convierte cualquier día frío en un momento memorable. La casa pone el foco en la Sopa de Tortilla o Sopa Azteca, un clásico ancestral que combina historia, tradición y el calor reconfortante del maíz y el chile.
Solemos asociar la comida mexicana a la fiesta, los colores vibrantes y, claro, a los tacos, quesadillas o antojitos callejeros. Sin embargo, la vasta y compleja gastronomía de México se cimentó sobre caldos, pucheros y guisos densos que han sido el sustento de su población desde tiempos inmemoriales. Estos platos de cuchara son, en realidad, el verdadero corazón de la tradición culinaria, perfectos para las temporadas de frío.
México tiene una cultura de sopas y caldos tan rica como variada. Platos como el Mole de Olla, el Pozole, Caldos de pollo con chipotle o los Frijoles Charros son el mejor ejemplo de que la comida mexicana es una cocina de fondo, sabor y mimo lento. Son recetas que han pasado de generación en generación, que se cocinan para celebrar, para compartir… y también para reconfortar. En México, las sopas no son un primer plato: son un gesto de cariño. La sopa azteca es uno de esos platos que resumen la esencia de México. Su origen se atribuye a las culturas prehispánicas, donde el maíz —base de la tortilla— era el corazón de la alimentación diaria. Con el tiempo, esta receta evolucionó y se convirtió en un símbolo de la cocina tradicional: sencilla, poderosa y llena de matices.
La preparación parte de un caldo de tomate con chile pasilla, que aporta ese toque ahumado y ligeramente picante. A este caldo se le añaden tiras de tortilla de maíz fritas, que se empapan sin perder del todo su carácter crujiente. Después llegan los complementos que la vuelven irresistible: aguacate, crema, queso, lima, epazote… cada casa tiene su versión, cada familia su secreto.
Y es que la sopa azteca cambia según la región. En algunos lugares se hace más suave, perfecta para quienes quieren iniciarse en los sabores mexicanos. En otros se potencia el picante, se añaden más hierbas o se incorpora pollo deshebrado para hacerla aún más reconfortante. Pero todas las versiones tienen algo en común: te calientan por dentro y te transportan directamente a México.
CÓMO HACER LA SOPA AZTECA
Ingredientes de la receta de sopa de tortilla para 2 personas:
4 tortillas de maíz nixtamalizado cortadas en tiras
2 chiles pasilla sin semillas y desvenados
1 diente de ajo mediano
5 tomates pera
1/4 de cebolla
1 litro de caldo de pollo
Pollo desmenuzado (opcional)
Aceite de Oliva o de girasol
Cilantro al gusto (opcional)
100 gr. de queso fresco (opcional)
1 trozo de aguacate (opcional)
Sal y pimienta al gusto
Lima o limón verde al gusto (opcional)

Paso a paso de la receta de sopa de tortilla:
1.- Cocinar el pollo al gusto, reservar el caldo, desmenuzar la pechuga y reservar.
2.- Cortar en finas tiras las tortillas.
3.- Calentar el aceite a fuego medio alto en una sartén, freír las tiras de tortillas y dorarlas para que queden crujientes. Reservar las tiras de tortilla en papel de cocina para eliminar el exceso de grasa.
4.- Cortar uno de los chiles pasilla en rodajas finas. En el mismo aceite freír 1 chile pasilla a fuego medio sin que se queme y reservar.
5.- Abrir el otro chile pasilla, quitar las semillas y desvenarlo.
6.- Poner el chile a hidratar en el caldo de pollo caliente, unos minutos después introducir los tomates en el caldo para escaldarlos y quitarles la piel.
7.- Una vez hidratado el chile y escaldados los tomates es momento de molerlos con un cuarto de cebolla y un diente de ajo. Moler hasta obtener una salsa.
8.- En una olla pon un poco de aceite y una vez caliente, freír la salsa. Si hace falta, colarla antes. Salpimentar y dejar hervir por unos 10 minutos aproximadamente.
9.- Para servir se coloca en el fondo de un plato hondo un puñado de tiras de tortillas fritas, se añade el caldo bien caliente, un poco de pollo desmenuzado, aguacate, queso fresco, unas gotas de limón y las tiras de chile pasilla frito.
