Ese test, en el ámbito contable, es obligatorio y sirve para saber si los activos (en este caso trenes, instalaciones, etc.) valen lo que dicen los libros contables.
Dado que este análisis no se ha hecho, no se sabe si los activos están bien valorados. En el caso de Renfe, el Tribunal de Cuentas señala que sus bienes incluidos en el apartado «Inmovilizado material» (bienes tangibles de la empresa) suman 371,6 millones de euros. Estos podrían estar sobrevalorados, es decir, podrían valer más de lo que en realidad valen actualmente.
El Tribunal de Cuentas avisa de que la empresa lleva años con «pérdidas continuadas» y por todo ello existe un indicio de deterioro: los bienes no están produciendo el rendimiento esperado.
«Al no haber elaborado Renfe Mercancías, S.M.E., S.A., ni su matriz RENFE-Operadora, el test de deterioro de los activos materiales de la primera, existen incertidumbres en relación con la corrección de la valoración de los activos que integran el ‘Inmovilizado material’ de la Sociedad por un total de 371,6 millones de euros, que podrían estar sobrevalorados. Las pérdidas continuadas de la Sociedad ponen de manifiesto la existencia de un potencial deterioro de sus activos materiales, que no generan ingresos suficientes para revertir el signo de los resultados de explotación, tal y como se destaca en el informe de auditoría de Renfe Mercancías, S.M.E., S.A.», señala el informe del Tribunal de Cuentas.
