Esta empresa, especializada en la provisión de fibra óptica en Chile, está controlada por el fondo neoyorquino KKR (titular del 60% restante). El precio de la transacción irondará los 320 millones de euros, importe que coincide con la valoración de dicha participación en el verano de 2021, cuando se constituyó la compañía de infraestructuras.
Al mismo tiempo, la misma filial andina transferirá a la misma subsidiaria de la matriz la cuota residual que actualmente mantiene en Telefónica Brasil, del 0,06%, valorada en poco más de 10 millones de euros, según estimaciones del mercado. Según explica la teleco chilena en su página corporativa, «la operación permitiría reducir deuda, mejorar los principales ratios financieros y avanzar hacia una estructura más sólida, con menor riesgo y un apalancamiento más equilibrado, reforzando un perfil más robusto y sostenible en el tiempo, en línea con una operación eficiente y orientada al largo plazo».
La subsidiaria chilena confía en ejecutar esta operación antes de la desinversión total que Telefónica tiene previsto acometer en el mercado andino, tal y como confirmó en la presentación de su Plan Estratégico Transformación y Crecimiento, presentado el pasado 4 de noviembre de 2025. Según diversas fuentes, el operador Millicom podría estar interesado en aterrizar en Chile a través de esta adquisición, negocio que igualmente atrae a Entel, América Móvil y Wom. El proceso de venta de Telefónica Chile, conducido por Citi, podría proporcionar a la matriz unos ingresos extraordinarios próximos a los 900 millones de euros, una vez excluida la participación de Onnet.
Por lo pronto, Telefónica Chile ha recibido un informe emitido por la consultora EY, designada por la teleco para analizar las condiciones, efectos y potencial impacto de la compañía. Esa misma documentación se compartirá con la dirección de la compañía —para que incorporen sus respectivas opiniones— así como con los inversores, para lo que se convocará una Junta Extraordinaria de Accionistas. Como es preceptivo de acuerdo con los estatutos internos, esta transacción requerirá el visto bueno de, al menos, dos tercios de las acciones con derecho de voto.
La fiberco, proveedor independiente de Entel y ClaroVTR, además de Telefónica Chile, inició sus operaciones con 2,4 millones de Unidades Inmobiliarias Pasadas (UUII), 400.000 construidas desde el anuncio de la operación hasta cierre de junio, cifra que en 2024 supera los cuatro millones de inmuebles (dos tercios de los hogares chilenos), líder en aquel mercado. En su momento, la fiberco puso en valor su aportación «ante el incremento explosivo en el tráfico de datos», por lo que resultaba «imperativo contar con tecnologías de alta calidad de manera de evitar dificultades de conexión a Internet». La misma empresa también destacó que su servicio de alta fiabilidad tiene una menor latencia en sus conexiones y ofrece velocidades de 10 a 1.000 veces más rápidas que las conexiones tradicionales.
A través de esta nueva compañía, Telefónica y KKR mostraron su voluntad de contribuir a una expansión sustancial del acceso a sus servicios de fibra óptica, «con un modelo de negocio abierto y neutral», predestinado a incrementar eficiencias de mercado y «beneficiar directamente a los chilenos en momentos en los que las plataformas de educación remota, telemedicina y teleconferencias resultan muy necesarias», en referencia al año siguiente a la pandemia.
