Además del drama humano, ha señalado que estos conflictos evidencian vulnerabilidades y afectan al coste y al suministro de la energía. Por ahora el impacto en el crecimiento global es limitado, con una economía que se mantiene resiliente en torno al 3%. En su opinión, esta resistencia se apoya en la adaptación de las cadenas de suministro, la respuesta monetaria y fiscal. En este contexto, ha advertido de que “Europa se enfrenta al reto de redefinir su papel en el mundo” y ha identificado varios desafíos estructurales. El principal es el riesgo de quedarse atrás. Ante esto, propone dos soluciones: reducir la dependencia del exterior y reforzar la autonomía al tiempo que mejora su competitividad. “Europa tiene que reforzar su competitividad y autonomía, que requieren más inversión. Ahí está la solución”, ha señalado.
Esto implica transformar el modelo económico e industrial para sostener la productividad y movilizar el ahorro hacia la inversión productiva. “Europa no tiene un problema de ahorro, sino de cómo convertirlo en inversión productiva, en crecimiento”, ha explicado. Para avanzar en esta dirección, ha planteado mejorar las oportunidades de inversión mediante la simplificación y armonización regulatoria entre países. También ha considerado necesario desarrollar proyectos de inversión más atractivos, fomentar una mayor disposición a asumir riesgos a la hora de invertir y desarrollar mecanismos eficientes, como un verdadero mercado de capitales único y la culminación de la unión bancaria. “Estos son los dos canales a través de los que el ahorro se traslada a inversión productiva”, ha añadido.
El presidente de BBVA ha señalado que la entidad mantiene perspectivas positivas en todos los mercados en los que opera. “Tenemos una gran fortaleza: tenemos una cartera de negocios y países muy diversificada que nos aporta mucho crecimiento”, ha señalado.
Por áreas geográficas, ha destacado a España y México como pilares de BBVA. En España, donde BBVA aspira a seguir ganando cuota de mercado, ha subrayado el crecimiento económico previsto, por encima de la media europea. Sobre México, ha puesto en valor su oportunidad estructural por la proximidad con EE. UU., su demografía, la baja penetración del crédito y el impulso de la inversión pública, a través del Plan México. En este país, BBVA cuenta con una franquicia única con escala diferencial, alta rentabilidad y capacidades digitales de primer nivel.
Asimismo, se ha referido al crecimiento de BBVA en Europa a través de bancos digitales en mercados atractivos como Italia y Alemania. No obstante, ha apuntado a la fragmentación regulatoria como freno para alcanzar la escala suficiente en Europa. Sin un mercado financiero integrado, las entidades europeas no pueden alcanzar la escala necesaria para competir globalmente, ha explicado.
Preguntado por Venezuela, Carlos Torres Vila ha señalado que el país se encuentra “en una fase aún muy incipiente de cambio. Confiamos en un futuro de prosperidad para el país. Se abre una nueva etapa que afrontamos con esperanza, siempre con prudencia”. Asimismo, ha recordado que la prioridad del banco es ofrecer el mejor servicio a sus clientes y que BBVA está bien posicionado para aprovechar las oportunidades que puedan surgir.
Además, ha explicado que, pese a la incertidumbre a corto plazo, la transición energética es una tendencia estructural al alza. “Todas las fuentes de energía son necesarias en un contexto de mayor coste e incertidumbre y de creciente demanda impulsada por la electrificación y la inteligencia artificial”, ha señalado. También ha destacado que invertir en energías renovables reduce la dependencia exterior de Europa en un entorno más inestable.
En este contexto, ha recalcado que la inversión energética tiene cada vez mayor sentido económico, además de contribuir a la autonomía estratégica y a la lucha contra el cambio climático. El presidente de BBVA ha reafirmado el compromiso del banco con la sostenibilidad como palanca de crecimiento, recordando el ambicioso objetivo de canalizar 700.000 millones de euros en negocio sostenible entre 2025 y 2029. Solo en 2025, esta cifra alcanzó los 134.000 millones de euros.
