Durante el trayecto en avión que le trasladaba hacia Argelia, en el marco de su tercer viaje apostólico internacional, el pontífice quiso dejar claro ante los medios de comunicación que sus palabras no buscan la confrontación política, sino que obedecen a un mandato espiritual irrenunciable.
«Las cosas que yo digo no tienen por qué ser entendidas como un ataque a nadie», aseguró el Santo Padre a los periodistas que le acompañaban en el vuelo. En este sentido, recalcó que la institución eclesiástica se guía por las escrituras y que el mensaje del evangelio resulta inequívoco al respecto: «Bienaventurados los que construyen la paz». Así, defendió que la diplomacia vaticana persigue objetivos alejados de las disputas partidistas o de los intereses puramente geoestratégicos que marcan la política internacional.
Lejos de amedrentarse por las embestidas procedentes de la Casa Blanca, León XIV manifestó que no alberga ningún «miedo» frente a la actual Administración Trump ni a la hora de «declarar fuertemente» sus convicciones religiosas. Para el obispo de Roma, la labor de la Iglesia difiere sustancialmente de la que ejercen los jefes de Estado u otros mandatarios. «No somos políticos, no nos ocupamos de política internacional con la misma perspectiva que él pueda tener», precisó de forma tajante, reiterando su compromiso inquebrantable de construir puentes de paz y reconciliación en todo el mundo.
El cruce de declaraciones tiene su origen en las acusaciones lanzadas este pasado domingo por el mandatario republicano a través de su perfil de Truth Social. En un extenso y contundente mensaje, Donald Trump cargó contra la figura del Papa argumentando que es «terrible en política exterior», haciendo especial hincapié en las valoraciones que el pontífice había emitido previamente sobre la situación en naciones como Irán y Venezuela. Además, el presidente le instó públicamente a «dejar de complacer a la izquierda radical».
Según el inquilino del Despacho Oval, «el papa León es débil con el crimen», motivo por el cual le reclamó abandonar sus pronunciamientos sobre cuestiones de Estado y concentrarse de manera exclusiva en «ser un gran papa, no un político». A juicio de Trump, las recientes intervenciones del máximo representante eclesiástico en los asuntos globales están perjudicando a la Iglesia católica. Unas palabras que reflejan la evidente tensión diplomática existente entre la actual presidencia estadounidense y la Santa Sede.
Pese a la dureza del ataque, el pontífice quiso zanjar la polémica invitando a todos los actores internacionales a buscar alternativas conjuntas para «evitar la guerra siempre que se pueda». «Creo que el presidente no está entendiendo lo que es el mensaje del evangelio», concluyó León XIV, a la par que lamentó profundamente los comentarios en su contra. Asimismo, hizo un llamamiento explícito a retomar los cauces diplomáticos tradicionales, ya sea a través de Naciones Unidas o mediante otras instituciones multilaterales, con el único y prioritario fin de trabajar por la paz mundial. –
Durante el trayecto en avión que le trasladaba hacia Argelia, en el marco de su tercer viaje apostólico internacional, el pontífice quiso dejar claro ante los medios de comunicación que sus palabras no buscan la confrontación política, sino que obedecen a un mandato espiritual irrenunciable.
«Las cosas que yo digo no tienen por qué ser entendidas como un ataque a nadie», aseguró el Santo Padre a los periodistas que le acompañaban en el vuelo. En este sentido, recalcó que la institución eclesiástica se guía por las escrituras y que el mensaje del evangelio resulta inequívoco al respecto: «Bienaventurados los que construyen la paz». Así, defendió que la diplomacia vaticana persigue objetivos alejados de las disputas partidistas o de los intereses puramente geoestratégicos que marcan la política internacional.
Lejos de amedrentarse por las embestidas procedentes de la Casa Blanca, León XIV manifestó que no alberga ningún «miedo» frente a la actual Administración Trump ni a la hora de «declarar fuertemente» sus convicciones religiosas. Para el obispo de Roma, la labor de la Iglesia difiere sustancialmente de la que ejercen los jefes de Estado u otros mandatarios. «No somos políticos, no nos ocupamos de política internacional con la misma perspectiva que él pueda tener», precisó de forma tajante, reiterando su compromiso inquebrantable de construir puentes de paz y reconciliación en todo el mundo.
El cruce de declaraciones tiene su origen en las acusaciones lanzadas este pasado domingo por el mandatario republicano a través de su perfil de Truth Social. En un extenso y contundente mensaje, Donald Trump cargó contra la figura del Papa argumentando que es «terrible en política exterior», haciendo especial hincapié en las valoraciones que el pontífice había emitido previamente sobre la situación en naciones como Irán y Venezuela. Además, el presidente le instó públicamente a «dejar de complacer a la izquierda radical».
Según el inquilino del Despacho Oval, «el papa León es débil con el crimen», motivo por el cual le reclamó abandonar sus pronunciamientos sobre cuestiones de Estado y concentrarse de manera exclusiva en «ser un gran papa, no un político». A juicio de Trump, las recientes intervenciones del máximo representante eclesiástico en los asuntos globales están perjudicando a la Iglesia católica. Unas palabras que reflejan la evidente tensión diplomática existente entre la actual presidencia estadounidense y la Santa Sede.
Pese a la dureza del ataque, el pontífice quiso zanjar la polémica invitando a todos los actores internacionales a buscar alternativas conjuntas para «evitar la guerra siempre que se pueda». «Creo que el presidente no está entendiendo lo que es el mensaje del evangelio», concluyó León XIV, a la par que lamentó profundamente los comentarios en su contra. Asimismo, hizo un llamamiento explícito a retomar los cauces diplomáticos tradicionales, ya sea a través de Naciones Unidas o mediante otras instituciones multilaterales, con el único y prioritario fin de trabajar por la paz mundial. –

