Sin embargo, muchos ya se preguntan qué puede implicar este ataque para el petróleo y para la mayor reserva de crudo del mundo, como es el país caribeño. En principio, el mercado petrolero podría absorber el impacto de la caída de Maduro gracias a la abundancia de suministros globales, tal y como publica Bloomberg. En consecuencia, los informes sugieren que el mercado aceptará la caída del presidente venezolano Maduro sin sobresaltos. Según cálculos de Arne Lohman Rasmussen, analista jefe de A/S Global Risk Management, «los precios del crudo Brent subirán solo marginalmente al inicio del mercado el domingo por la noche, entre 1 y 2 dólares estadounidenses o incluso menos». «Incluso en condiciones normales, una perturbación de esta magnitud es manejable para el mercado», añadió.
Mientras tanto, se espera que la oferta mundial de petróleo supere la demanda en 3,8 millones de barriles diarios en 2026, lo que marcaría un récord, según la Agencia Internacional de la Energía. Los precios del crudo se han desplomado en las últimas semanas, situándose el Brent en torno a los 60 dólares por barril.
Los primeros avances señalan que la infraestructura venezolana, que reparará Estados Unidos tras las últimas declaraciones de Trump, no se vio afectada tras una serie de ataques estadounidenses en Caracas y otros estados. Por tanto, instalaciones clave como el puerto de José, la refinería de Amuay y las áreas petroleras de la Faja del Orinoco, su región más rica en crudo, continúan operativas, según el medio citado. Y es que el de Venezuela es actualmente uno de los tres grandes focos geopolíticos clave para el mercado petrolero en 2026. «Uno es el de Rusia-Ucrania, el segundo es el de Oriente Medio y el tercero Venezuela», según identificó a finales de diciembre Bank of America.
El país caribeño fue una potencia petrolera a finales de la década de 1990, cuando su producción alcanzó un máximo de 3,5 millones de barriles diarios. Sin embargo, su producción ha disminuido drásticamente (ronda los 800.000 barriles diarios) en las últimas dos décadas y ahora representa menos del 1% del suministro mundial. La reciente presión estadounidense sobre el régimen de Maduro, incluida la incautación de petroleros que transportaban crudo venezolano, obligó al país a comenzar a cerrar algunos pozos petroleros.
