Pero cuando uno va a la fuente una y otra vez, llega un momento que pierde la decencia política. De forma que resulta inevitable que todo el mundo pueda comprobar como este señor: cualquier cosa menos un presidente conforme a las mas mínima normas, no ya de la decencia o de la educación, sino democráticas.
En la tarde de ayer, tras la derrota `parlamentaria de su decreto ómnibus los socialistas y sus socios salieron en tromba contra los populares por no apoyar, como tampoco Vox, Junts ni UPN, un real decreto ley que mezclaba la revalorización con los desahucios
Viendo la sincronía con la que el presidente, sus ministros, el PSOE y las candidatas Pilar Alegría y María Jesús Montero salieron en tromba contra el partido de Alberto Núñez Feijóo, parecería como si estuviera todo preparado. Y es que lo estaba.
De hecho, tras la votación, Sánchez colgó en sus redes sociales un vídeo en el que denunció: «Lo han vuelto a hacer otra vez. El PP toma como rehenes a los jubilados y jubiladas de nuestro país votando en contra de sus intereses, de más de 10 millones de pensionistas». Al tiempo que prometía que Gobierno seguirá trabajando para proteger la dignidad de nuestros mayores.
En realidad, lo había grabado cuando aún no se había producido la votación. Lo grabó en torno a la una de la tarde, después de presidir el Consejo de Ministros y antes de marcharse él mismo a la Cámara Baja para votar ese real decreto ley y el de las ayudas al transporte público
Al menos esa es la hora que figura en su reloj de muñeca. Además, la publicación de Instagram empezó a editarse a las 14:50 horas (y 42 segundos, para ser más exactos), y el Pleno no votó hasta minutos antes de las 15.30 horas.
A la hora en la que el presidente grababa el vídeo, la portavoz del Gobierno era preguntada en la sala de prensa de la Moncloa qué iban a hacer el Ejecutivo, y en concreto su Ministerio -el de Inclusión, Seguridad Social y Pensiones-, si la norma era derogada como todo hacía prever. Y Elma Saiz pidió no adelantar acontecimientos porque, según afirmó, el PP aún estaba a tiempo de rectificar
El Ejecutivo sabía bien lo que iba a pasar y forzó la misma situación que el año pasado: en el último Consejo de Ministros de 2025 incluyó la revalorización de las pensiones en un real decreto ley con más medidas, buscando un win win.
El ministro Bolaños, salió del Pleno diciendo a las cámaras: «Hoy es el día de recordar quién ha perjudicado a los pensionistas». La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Díaz, acusó a los populares de «arrebatar» a los pensionistas los 50 euros de media de más que ya estaban cobrando en sus nóminas. La candidata del PSOE en las elecciones en Aragón del 8 de febrero, Alegría, escribió en X: «Pues ya estaría. El señor NO también dice NO a la subida de las pensiones». Y la del PSOE en Andalucía, Montero, que es también vicepresidenta primera y ministra de Hacienda: «Ya es costumbre que los parlamentarios del PP de Moreno Bonilla voten en contra de los intereses de Andalucía. Hoy han tumbado una mejora retributiva para 1,6 millones de pensionistas andaluces. Ahora buscarán cualquier excusa y solo votarán Sí cuando su voto no sea necesario».
Alberto Núñez Feijóo, por su parte, contestó a Sánchez con un vídeo y este mensaje: «El Gobierno quería que los mayores eligieran entre su pensión y su casa. El PP cree que tienen derecho a las dos cosas, y la mayoría del Congreso también. Sánchez tiene nuestra proposición de ley para subir las pensiones registrada desde noviembre. Que tramite este tema en exclusiva, como le ha pedido la Cámara, y deje de convertir a los pensionistas en rehenes de la inquiokupación».
La realidad no es como nos la quieren pintar, sino como es y la manipulación constante llega un momento que pincha. El episodio vivido en el Congreso sobre la revalorización de las pensiones es el reflejo de una estrategia política cuidadosamente orquestada, donde las formas parecen pesar tanto como el fondo.
El hecho de que el vídeo de Pedro Sánchez se grabara antes de la votación sugiere que el Gobierno ya anticipaba el desenlace, lo que plantea dudas sobre la autenticidad del debate democrático y la transparencia en la comunicación institucional. La utilización de los pensionistas como argumento recurrente en la confrontación entre partidos evidencia una polarización creciente, en la que las necesidades reales de los ciudadanos corren el riesgo de quedar relegadas a un segundo plano frente a la escenificación política.
Por otro lado, la insistencia en mezclar la revalorización de las pensiones con otras medidas controvertidas, como la moratoria de los desahucios, dificulta el consenso y enturbia el proceso legislativo. Esta táctica, lejos de contribuir a la estabilidad y confianza en las instituciones, alimenta la percepción de que los grandes temas sociales se utilizan como moneda de cambio en negociaciones políticas. Es necesario reclamar mayor claridad y responsabilidad, tanto en la redacción de los decretos como en la comunicación a la ciudadanía, para evitar que los intereses partidistas sigan condicionando el bienestar de millones de personas.
