La operación se ha cerrado por un valor total de empresa de 75 millones de euros, incluyendo la deuda asumida, según ha comunicado la compañía a través de la Comisión Nacional del Mercado de Valores.
Como destacan, tras completar esta adquisición, y siguiendo las premisas estratégicas anticipadas, la posición financiera del grupo se mantendrá sólida, con una deuda neta resultante limitada al entorno de 0,5 veces el EBITDA anual.
A partir de ahora, la compañía se denominará Vidrala Chile, dando paso a una nueva etapa de futuro basado en su integración en el modelo industrial multinacional del grupo. A través de la nueva Vidrala Chile, se prestará servicio a una extensa gama de clientes en los segmentos de alimentación y bebidas, muchos de los cuales son globales, estratégicos y particularmente complementarios con la base comercial del grupo Vidrala.
