El mercado inmobiliario español mantendrá su dinamismo en 2026, con unas previsiones que apuntan a cerca de 800.000 operaciones de compraventa, lo que supondría un crecimiento interanual de entre el 5% y el 6% respecto a 2025, según estimaciones de la red inmobiliaria donpiso.
Este incremento consolida la tendencia al alza en la actividad del sector, impulsada principalmente por una clara necesidad habitacional y unas condiciones de financiación que siguen siendo atractivas para los compradores. En paralelo, los precios de la vivienda continuarán su tendencia alcista como consecuencia directa del desequilibrio entre oferta y demanda. Desde donpiso se estima una subida media del 5% a nivel nacional, mientras que en las grandes capitales el incremento podría situarse entre el 8% y el 10%, especialmente en aquellas zonas donde la disponibilidad de vivienda es más limitada y la presión compradora se mantiene en máximos.
El principal problema estructural del mercado sigue siendo la falta de oferta residencial. Actualmente, en España existe un déficit estimado de entre 700.000 y 800.000 viviendas, una cifra que no deja de aumentar. Cada año se crean 120.000 nuevos hogares, mientras que la oferta de vivienda solo se incrementa en torno a 90.000 unidades, lo que genera un déficit adicional de unas 30.000 viviendas anuales. Como consecuencia, la oferta residencial disponible ha caído entre un 15% y un 17% en los últimos cinco años.
Este desequilibrio tiene consecuencias directas en el acceso a la vivienda y en la calidad de vida de la población. Desde donpiso alertan de que cada vez más personas se ven obligadas a recurrir al alquiler de habitaciones como única opción, lo que evidencia una precarización del mercado residencial. Esta situación no solo afecta al acceso a la vivienda, sino que empieza a tener implicaciones más amplias sobre el estado de bienestar en España, poniendo en riesgo la estabilidad social si no se adoptan medidas estructurales.

