En el caso de las compraventas de fincas registradas, el número de transmisiones fue de 114.380, con un aumento anual del 8,8%. El 87,7% de las compraventas registradas en noviembre correspondieron a fincas urbanas y el 12,3% a rústicas. En el caso de las urbanas, el 58,4% fueron compraventas de viviendas.El número de compraventas de fincas rústicas aumentó un 4,2% en noviembre en tasa anual y el de fincas urbanas un 9,5%. Dentro de estas últimas, las compraventas de viviendas registraron un aumento anual del 7,8%. El 93,6% de las viviendas transmitidas por compraventa en noviembre eran libres y el 6,4% protegidas. En términos anuales, el número de viviendas libres transmitidas por compraventa aumentó un 9,1%, mientras que el de protegidas disminuyó un 8,5%. El 21,8% de las viviendas transmitidas por compraventa en noviembre eran nuevas y el 78,2% usadas. El número de operaciones sobre viviendas nuevas aumentó un 4,1% respecto a noviembre de 2024 y el de usadas un 8,9%.
- En noviembre se inscribieron en los registros de la propiedad 200.881 fincas, un 6,4% más que en el mismo mes del año anterior.
- Las compraventas de viviendas inscritas aumentaron un 7,8% respecto a noviembre de 2024.¡
Canarias (24,9%), Cantabria (23,0%) y Galicia (14,6%) registraron en noviembre las mayores tasas anuales de variación en el número total de fincas transmitidas. Por su parte, Comunidad de Madrid (-7,0%), Extremadura (-3,6%) y Illes Balears (-2,6%) presentaron los mayores descensos.
Atendiendo a las compraventas de viviendas registradas, las comunidades autónomas que presentaron los mayores aumentos fueron Canarias (30,2%), Comunidad Foral de Navarra (21,6%) y Región de Murcia (18,0%). Por su parte, Comunidad de Madrid (-9,4%), Principado de Asturias (-5,9%) e Illes Balears (-3,3%) registraron descensos.
Desde pisos.com, el director de Estudios del portal, Font, indica que “según los datos de transmisiones de vivienda publicados esta mañana por el INE, correspondientes al mes de noviembre, el mercado residencial continúa mostrando una notable fortaleza en este tramo de 2025. Se trata de un noviembre récord, al superar el volumen de operaciones registrado en el undécimo mes de todos los años anteriores desde el inicio de la serie histórica en 2007. Las cerca de 58.500 compraventas contabilizadas suponen un incremento interanual del 7,8%, retomando así la senda de crecimiento tras el ligero paréntesis del mes anterior”. Es mas, en su opinion, : “en términos acumulados, las transmisiones registradas en el conjunto del año natural alcanzan ya las 710.000 viviendas, lo que permite anticipar un cierre de ejercicio con cifras históricas en el próximo dato mensual”. “Esta evolución positiva se extiende tanto a la vivienda nueva como a la vivienda de segunda mano, aunque con intensidades diferentes. La obra nueva registra un crecimiento interanual del 4,1%, mientras que la vivienda usada muestra un comportamiento más dinámico, con un aumento del 8,9%, consolidándose como el principal motor del mercado”.
Desde una perspectiva territorial, Andalucía, la Comunitat Valenciana y Cataluña concentran el mayor volumen de operaciones, con cifras cercanas a las 12.000 compraventas en el caso andaluz y en torno a las 11.000 en las otras dos comunidades. En el extremo opuesto se sitúa La Rioja, con 499 viviendas transmitidas. En la comparación interanual, el número de operaciones crece en prácticamente todo el territorio nacional, con las únicas excepciones de Asturias, Baleares y la Comunidad de Madrid. La heterogeneidad entre los principales mercados sigue siendo significativa: mientras Andalucía registra un sólido crecimiento del 16%, la Comunitat Valenciana avanza un 8,6% y Cataluña un 2%. Madrid encadena su cuarto mes consecutivo de descensos, con una caída del 9,4% en noviembre. A nivel provincial, los mercados tradicionalmente más activos continúan liderando las cifras absolutas, con cerca de 6.200 viviendas vendidas en Madrid, más de 5.500 en Barcelona y alrededor de 4.500 en Alicante. Concretamente, : “los datos confirman un nuevo avance interanual y refuerzan la idea de un mercado que se mantiene en niveles de actividad muy elevados, próximos a máximos históricos. La demanda sigue mostrando un fuerte dinamismo, apoyada tanto en las expectativas de revalorización de los precios como en un entorno de tipos de interés que aún permite el acceso a financiación hipotecaria en condiciones atractivas. Este contexto contrasta con una oferta claramente limitada, lo que apunta a que, a corto plazo, los precios continuarán evolucionando al alza en línea con la tendencia actual”.
Tras el descenso en el número de compraventas de vivienda registrado en octubre, el mercado inmobiliario vuelve a mostrar signos de fortaleza en noviembre. Según los últimos datos provisionales de la Estadística de Transmisiones de Derechos de la Propiedad (ETDP) publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), las compraventas de viviendas crecieron un 7,8% interanual en noviembre de 2025, hasta alcanzar 58.546 operaciones, récord histórico de la serie desde 2007. En total, durante el mes de noviembre se inscribieron en los registros de la propiedad 200.881 fincas, lo que supone un incremento del 6,4% respecto al mismo mes del año anterior, confirmando que la caída del mes previo respondió a “algo habitual en una serie tan volátil como la registral” y “noviembre vuelve a mostrar que la demanda sigue activa y que no estamos ante un cambio de ciclo”, tal y como afirma Unsain, Personal Shopper Inmobiliario.
Dentro del conjunto de operaciones registradas en la propiedad, la compraventa de viviendas fue nuevamente uno de los principales motores de la actividad. En el acumulado del año, las compraventas de vivienda registran ya un avance del 11,8%, consolidando 2025 como un ejercicio de elevada actividad inmobiliaria instalado desde principios de año en un ritmo constante de unas 60.000 compraventas mensuales.
Por régimen, el mercado sigue claramente dominado por la vivienda libre, que supuso el 93,6% de las compraventas y creció un 9,1% interanual. La vivienda protegida, en cambio, representó solo el 6,4% de las operaciones y registró una caída del 8,5%, hasta las 3.756 viviendas, evidenciando de nuevo la escasez de producto asequible. En este sentido, el PSI advierte de que la debilidad de la vivienda protegida no responde a una falta de interés, sino a la ausencia de producto: “No es que no se venda vivienda protegida, es que prácticamente no existe. Sin un impulso real a su construcción, el acceso seguirá siendo uno de los grandes retos del 2026”.
Este avance se interpreta menos como un giro estructural del ciclo y más como una corrección puntual al alza. Parte de la actividad que había quedado retenida reaparece cuando el mercado encuentra ventanas de producto y de decisión. “Noviembre deja una señal clara de normalización tras un octubre más flojo. Es un rebote con base real, pero no necesariamente el inicio de una nueva fase expansiva”, explica Decaux, CEO de Equito. El análisis del detalle del dato introduce matices relevantes. El crecimiento se apoya principalmente en el parque existente: la compraventa de vivienda usada avanza un 8,9 %, frente a un crecimiento más moderado del 4,1 % en la vivienda nueva. Además, el mix de operaciones continúa claramente sesgado hacia la vivienda libre, que representa el 93,6 % de las transacciones, mientras que la vivienda protegida apenas alcanza el 6,4 % del total y registra una caída interanual del 8,5 %.
El análisis territorial refuerza esta lectura. Las comunidades con mayor disponibilidad de stock y precios más contenidos concentran los mayores crecimientos, mientras que, en mercados más tensionados, como Madrid o Illes Balears, se registran descensos. No se trata tanto de una señal de debilidad de la demanda como de una fricción creciente derivada de la falta de oferta.
En este contexto, noviembre mejora el pulso del mercado inmobiliario, pero no corrige el desequilibrio estructural de fondo. Mientras el crecimiento siga descansando principalmente en la rotación del stock existente y la vivienda protegida continúe perdiendo peso, el sistema puede seguir funcionando, aunque con menor elasticidad y un riesgo creciente de exclusión. La actividad existe, pero sigue faltando producto que amplíe de forma real el acceso a la vivienda, más allá de hacer girar la oferta disponible.
