Según las cifras preliminares y no auditadas comunicadas este lunes a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), el EBITDA consolidado también fue negativo, con -22,8 millones, lastrado por el descenso de la actividad, la presión en precios y el impacto del tipo de cambio del dólar. La cifra de negocios alcanzó los 365,7 millones de euros en el conjunto del año, después de pasar de 205,8 millones en el primer semestre a 159,9 millones en el segundo, lo que refleja el deterioro progresivo del mercado.
En este contexto, la dirección mantendrá este lunes una reunión con la comisión negociadora que representa a los trabajadores de las plantas de Amurrio y Trápaga para «presentar y explicar las medidas del plan de viabilidad que afectarán a cada una de las plantas», entre las que se incluye un Expediente de Regulación de Empleo (ERE). El ajuste se plantea «preferentemente a través de acuerdos de prejubilación y de salidas incentivadas, de forma que se produzca el menor impacto social posible». Las medidas, según la compañía, buscan garantizar la viabilidad y mantenimiento de la actividad industrial sostenible y del empleo asociado.
La compañía atribuye la situación a un entorno internacional «de gran complejidad» para el sector del tubo de acero sin soldadura, afectado por las medidas arancelarias adoptadas por Estados Unidos —su principal mercado, que en 2023 y 2024 representó casi la mitad de la facturación—, además de la debilidad del precio del petróleo, la depreciación del dólar y la fuerte competencia de productores de países de bajo coste. En particular, la eliminación de cuotas y exenciones en marzo de 2025, junto con el incremento del arancel hasta el 50% en junio, ha tenido un «notable impacto» en los pedidos procedentes del mercado estadounidense.
Para compensar este escenario, Tubos Reunidos ha reforzado su actividad comercial en Canadá, Alemania, India y Oriente Medio, aunque se enfrenta a nuevos aranceles y a la paralización o ralentización de proyectos por la inestabilidad geopolítica y económica.
La empresa subraya que estos resultados, junto con la previsión de que la difícil coyuntura se prolongue, obligan a adaptarse a «unas circunstancias totalmente distintas a las existentes previamente» mediante cambios estructurales que permitan asegurar el sostenimiento del negocio en los próximos años.
Los importes están pendientes de la validación final por parte del auditor, aunque la compañía no espera variaciones significativas en ingresos y EBITDA. El informe financiero semestral referido a los doce meses del ejercicio se publicará previsiblemente el 31 de marzo.

