Según un informe de Morgan Stanley, basado en una encuesta de su división de investigación AlphaWise a ejecutivos corporativos realizada a compañías de Estados Unidos, Reino Unido, Alemania, Japón y Australia, las empresas registraron una pérdida neta media del 4% de los puestos de trabajo en los últimos 12 meses, una magnitud que el propio banco reconoce que le «sorprendió».
Los resultados muestran que la tecnología ha contribuido a la eliminación del 11% de los empleos, mientras que otro 12% de los puestos no se reemplazaron. Estas dinámicas negativas se vieron parcialmente compensadas por nuevas contrataciones, dejando el balance final en esa caída neta del 4%.
Además, el banco subraya que «la adopción corporativa de la IA parece estar acelerándose más rápido de lo anticipado», al tiempo que evalúa las implicaciones de este proceso. La encuesta se centra en cinco industrias en las que el banco prevé un mayor riesgo de destrucción de empleo y donde la inteligencia artificial podría generar un valor equivalente a más del 50% del beneficio antes de impuestos: distribución y retail de consumo básico, inmobiliario, transporte, equipamiento sanitario y automoción.
La pérdida de puestos no es homogénea. Fue más elevada en Reino Unido y, por sectores, en automoción, mientras que las empresas estadounidenses reportaron una ganancia neta del 2% en empleo, con más contrataciones vinculadas a la IA que roles eliminados.mAunque el estudio se centra en compañías con al menos un año de adopción tecnológica y en los sectores con mayor impacto potencial —lo que podría representar un escenario más adverso—, la entidad cree que estos resultados «proporcionan una advertencia temprana sobre los posibles efectos negativos en el empleo a medida que la tecnología de IA continúa mejorando a un ritmo no lineal».
Morgan Stanley afirma que la inteligencia artificial está comenzando a tener un «impacto significativo en las decisiones de contratación de las empresas», ya que muchas compañías están revisando sus necesidades de plantilla a medida que automatizan tareas y reorganizan procesos. En este contexto, el banco observa señales de un posible punto de inflexión en la adopción corporativa, lo que sugiere que la IA está pasando de una fase experimental a otra de implantación más amplia dentro de las organizaciones. El banco añade que existe «fuerte evidencia de que el ritmo de mejora de las capacidades de la IA es no lineal», es decir, que no avanza de forma gradual sino mediante saltos que amplían rápidamente lo que esta tecnología puede hacer. A su juicio, el mercado podría estar infravalorando la velocidad de este progreso y sus implicaciones, tanto en términos de productividad como de transformación de los modelos operativos de las empresas.
Las compañías encuestadas también han detectado un incremento medio del 11,5% en la productividad neta gracias a esta tecnología, aunque para que el impacto agregado sea mayor será necesaria una adopción más intensa. Asimismo, la firma prevé que el mercado del reciclaje laboral crezca con rapidez: el 27% de los empleados ha sido reentrenado en los últimos doce meses, el mayor grupo dentro del estudio. En este contexto, recomienda vigilar especialmente los datos de empleo —como los desglosados por edad, tipo de trabajo o sector— para detectar señales de disrupción laboral derivada de la inteligencia artificial.
