Con un crecimiento superior al 2,4%, casi el doble que la eurozona (1,4%), España ha consolidado su liderazgo entre todos los grandes países del entorno europeo. Este resultado se apoya en el vigor de la demanda interna, la mejora del mercado laboral, la caída de tipos de interés, los flujos migratorios y el despliegue efectivo de los fondos europeos. Estos factores han permitido amortiguar, e incluso contrarrestar, el impacto negativo de las subidas arancelarias en las exportaciones españolas hacia Estados Unidos.
El análisis de BFF advierte, sin embargo, que el contexto internacional sigue marcado por incertidumbres y riesgos crecientes y que la tradicional ventaja en costes eléctricos de España se ha erosionado tras el apagón de abril y las medidas para estabilizar el sistema, lo que exigirá nuevas inversiones y consenso regulatorio para mantener la competitividad.
• El PIB creció un 0,8 % intertrimestral en el cuarto trimestre de 2025, impulsado por la demanda interna; la demanda externa fue negativa.
• La ventaja de España en cuanto al coste de la electricidad se ha visto mermada tras el apagón de abril, lo que requiere nuevas inversiones y una armonización normativa.
• El déficit de oferta de viviendas sigue aumentando, lo que agrava los problemas de accesibilidad
• Se prevé que España cierre 2025 con un déficit del 2,5 % (2,2 % sin tener en cuenta el DANA), por debajo del 2,3 % de referencia de la AIReF.
• El déficit será del 2 % en 2026 y aumentará hasta el 2,5 % en 2030 debido a las presiones estructurales.
• La deuda pública podría reducirse hasta el 95 % del PIB en 2030, con un ajuste más lento.
• Se espera que la deuda regional se reduzca al 19,6 % del PIB en 2026, y que varias regiones terminen 2025 en equilibrio o con superávit.
• El plan de alivio de la deuda regional del Gobierno, por valor de 83 300 millones de euros, podría generar un ahorro en intereses de hasta 6700 millones de euros, aunque su aprobación definitiva depende del voto de Junts; los efectos variarán en función del perfil de deuda de cada región.
• El nuevo sistema mixto de financiación regional (CDGAE), que entrará en vigor en 2026, permitirá a las regiones alternar entre fondos estatales y financiación del mercado; todas las regiones cumplen los umbrales de grado de inversión, pero la emisión completa de bonos sigue estando restringida para las que tienen un alto nivel de endeudamiento.
• La reforma del modelo de financiación se centra en una mayor autonomía fiscal, la igualación y la prevención de pérdidas para cualquier región. Los mecanismos de liquidez extraordinarios (FLA, FFF) siguen representando el 59 % de la deuda regional, pero su peso está disminuyendo rápidamente.
En cuanto a la deuda autonómica, se espera el inicio de una transición hacia la sostenibilidad, con una estimación de que para 2026, la ratio autonómica baje hasta el 19,6% del PIB (desde el 21,1% en 2024), con diferencias notables por región. Galicia, Aragón, Asturias, Canarias, Cantabria, Castilla y León, La Rioja, Navarra y País Vasco figuran entre las comunidades autónomas que, según las previsiones de la AIReF, cerrarán 2025 en equilibrio o superávit.
El informe constata también que, pese a la transición hacia el modelo mixto, los mecanismos extraordinarios de liquidez (FLA y FFF) siguen representando el 59% de la deuda autonómica, aunque su peso va reduciéndose rápidamente conforme más regiones acceden a los mercados. Los fondos asignados a los mecanismos extraordinarios de liquidez han registrado un fuerte descenso en los últimos años, pasando de 31.351 millones de euros en 2024 a 26.575 millones en 2025, y previéndose solo 3.465 millones para el primer trimestre de 2026.
La entidad concluye que España afronta 2026 desde una posición de solidez y diferencial, pero para sostener estos logros deberá mantener el rumbo reformista, impulsar el acceso a la vivienda, seguir avanzando en suficiencia financiera, y velar por la corresponsabilidad entre regiones en un contexto de transformación fiscal e institucional.
