Los analistas de la entidad prevén que la economía de la zona euro evolucione entre el escenario «base» y los escenarios «adversos» del Banco Central Europeo, con un crecimiento del Producto Interior Bruto en 2026 cercano al 0,75% (frente al 1,3% anterior a la guerra) y una inflación en torno al 3% interanual (frente al 2,1% anterior a la guerra).
¿Reaccionar ya o ignorar la guerra? La inflación de la eurozona pone el BCE en alerta máxima Así lo indican en su último informe en el que aseguran que los últimos datos macroeconómicos publicados sobre la eurozona ponen de manifiesto el dilema al que se enfrentan en el BCE, que es equilibrar las menores expectativas de crecimiento con una mayor inflación.Atendiendo a la evolución de los precios, el impacto de la guerra en Oriente Medio en la energía ya se dejó notar en la inflación de marzo, cuando el Índice de Precios de Consumo repuntó seis décimas, hasta situarse en el 2,5%, según la estimación preliminar publicada por Eurostat, la oficina de estadística de la Unión Europea.
«Este aumento se debió íntegramente a la inflación energética, que se disparó un 6,8% mensual, el segundo mayor incremento desde marzo de 2022, cuando la inflación energética subió un 12,2% mensual. Otros componentes no mostraron efectos visibles relacionados con la guerra y la inflación subyacente cayó al 2,3% interanual», explican en Danske Bank.
Añaden que los indicadores prospectivos basados en encuestas fueron mixtos: «Las expectativas de precios de venta del sector aumentaron notablemente, mientras que los servicios se mantuvieron sin cambios. Por lo tanto, el impacto de la guerra en los datos de inflación actuales ha sido el esperado o ligeramente menor». Además, la actividad económica se ralentizó a finales del primer trimestre, con el PMI compuesto cayendo a 50,7 en marzo y registrando la expansión más débil en nueve meses. «Las presiones inflacionarias aumentaron, registrándose el mayor incremento en los precios de los insumos manufactureros en más de tres años, mientras que los precios de los productos se mantuvieron prácticamente sin cambios».
Mientras tanto, a la espera de lo que decida en su próximo encuentro de finales de abril, el BCE decidió en su última reunión de mediados de marzo mantener una vez más los tipos de interés en el 2%. El organismo reconoció que «la guerra en Oriente Medio ha incrementado significativamente la incertidumbre del panorama económico, generando riesgos al alza para la inflación y riesgos a la baja para el crecimiento económico».
Por ello, también actualizó sus proyecciones económicas con una revisión al alza la inflación y a la baja el crecimiento de la eurozona. Concretamente, estima que la inflación general promedie el 2,6% en 2026, el 2% en 2027 y el 2,1% en 2028. Sobre la inflación subyacente, se proyecta un promedio del 2,3% en 2026, el 2,2% en 2027 y el 2,1% en 2028. Respecto al crecimiento económico, cree que será del 0,9% en 2026, del 1,3% en 2027 y del 1,4% en 2028.
«La comunicación de los miembros del Consejo de Gobierno desde la reunión ha sido restrictiva, lo que nos lleva a pronosticar dos subidas de 25 puntos básicos por parte del BCE en abril y en junio», dicen los analistas.
