Por CCAA, las rentabilidades que da la misma vivienda son totalmente diferentes en ambos casos.mAsí, vemos que en la comunidad de Castilla-La Mancha la rentabilidad de una vivienda de 80 m2 es un 10%, frente a los 7,6% de rentabilidad que se obtiene si se alquila la misma vivienda por habitaciones (es decir, 2,5 puntos de diferencia entre ambas). Por otro lado, Navarra es la comunidad con la brecha más ancha entre rentabilidades (3,1 puntos porcentuales), un 6,3% de rentabilidad de una vivienda convencional versus el 9,4% de la vivienda alquilada por habitaciones.
De esta manera, el orden de las CCAA con las máximas rentabilidades de las viviendas de alquiler por habitaciones es: Castilla-La Mancha con 10,0% (7,6% rentabilidad piso 80 metros cuadrados), Navarra con 9,4% (6,3% rentabilidad piso), Aragón con 9,1% (7,3% piso), Extremadura con 8,8% (6,8% piso), Cataluña con 8,6% (7,2% piso), Castilla y León con 8,4% (7,1% piso), La Rioja con 8,2% (6,3% piso), España con 7,6% (5,9% piso), Región de Murcia con 7,4% (6,2% piso), Comunitat Valenciana con 7,3% (6,4% piso), País Vasco con 7% (5,6% piso), Galicia con 7% (5,7% piso), Cantabria con 6,9% (6,2% piso), Asturias con 6,3% (6,2% piso), Canarias con 6,1% (5,6% piso), Andalucía con 5,9% (5,2% piso), Madrid con 5% (4,8% piso) y Baleares con 4,9% (4,3% piso).
En este contexto marcado por la falta de oferta, el encarecimiento de la vivienda y la urgencia por acceder a un inmueble, cada vez más compradores están tomando decisiones extremas. Desde Trioteca, advierten que la presión de la demanda y la escasez de oferta están empujando a más compradores a cerrar operaciones a ciegas, una práctica que se ha normalizado en el primer trimestre del mercado hipotecario español. El fenómeno, adquirir una vivienda sin haberla visitado previamente, que hace apenas dos años era anecdótico, se ha convertido en una práctica recurrente. La dinámica responde a un desequilibrio estructural entre oferta y demanda. Según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), la compraventa de viviendas cerró 2025 con más de 650.000 operaciones, una de las cifras más altas desde antes de la crisis financiera, mientras que la producción de vivienda nueva sigue lejos de cubrir la demanda real.
En este contexto, la competencia entre compradores se ha intensificado. De hecho, algunos promotores retienen unidades para venderlas una vez finalizadas con incrementos de precio que pueden oscilar entre el 10% y el 15%, replicando estrategias propias del boom inmobiliario de hace dos décadas. El resultado es un mercado donde los compradores no solo asumen más riesgos, sino que también están dispuestos a sobrepagar. “La gente entra en una dinámica de pánico en la que prioriza asegurar la vivienda por encima de cualquier análisis racional”, añade el cofundador de la Asociación Española de Brókeres Hipotecarios (AEBH). Por ello, el experto advierte de los riesgos de esta tendencia y recuerda la importancia de realizar una evaluación exhaustiva antes de formalizar cualquier operación inmobiliaria

