En este sentido, los sindicatos han confirmado que este año la manifestación central tendrá lugar en Málaga y no en Madrid como suele ser habitual, aunque en el pasado ya se celebraron en ciudades como Bilbao o Valencia. CCOO y UGT descartan que la elección de la ciudad esté relacionada con las elecciones y vinculan la decisión a la cuestión residencial.
«Málaga nos permite visualizar de manera muy clara los problemas de vivienda que hay en nuestro país», ha trasladado Pepe Álvarez, secretario general de UGT, que ha explicado que la decisión se tomó el pasado 25 de noviembre. «Tiene todo el sentido descentralizar la manifestación central. Es algo bueno que evidentemente no tiene nada que ver con el adelanto electoral de Moreno Bonilla [presidente de la Junta de Andalucía], ha comentado, por su parte, Unai Sordo, secretario general de CCOO.
En cualquier caso, Álvarez, ha destacado que, aunque no van a pedir el voto para ningún partido, es un buen momento para que en Andalucía se debata sobre los temas que se van a poner sobre la mesa durante la jornada.
Las guerras, el agitado panorama geopolítico y su impacto sobre los trabajadores serán la principal reivindicación en las más de 100 manifestaciones convocadas a lo largo y ancho del país. «Tenemos que convertir el Primero de Mayo en un grito contra la guerra», ha reclamado Álvarez, quien ha destacado que el conflicto está impactando ya a los agricultores y a los trabajadores que acuden a repostar sus vehículos.
Unai Sordo ha ido más allá y ha advertido de que Europa se enfrenta al dilema entre su soberanía y el «vasallaje» a Trump. «El ‘no a la guerra’ alude a Oriente Medio, al genocidio y la masacre en Palestina, a lo que está pasando en Líbano, en Venezuela, a lo que pueda ocurrir en Cuba», ha abundado. Ya en un plano netamente nacional, los sindicatos han subrayado dos grandes prioridades en la agenda de movilizaciones: los salarios y el acceso a la vivienda. En el apartado retributivo, Pepe Álvarez ha denunciado que el crecimiento económico del país no está teniendo «repercusión en los salarios de los ciudadanos». «Hay muchísimas personas que dicen que el salario no les llega a final de mes», ha ahondado, pese a que, sostiene, los sueldos están creciendo por encima del IPC. Algo que asocia, entre otros factores, a los elevados precios de la vivienda.
En el asunto salarial, los sindicatos han emplazado a la patronal a que se siente en la mesa para negociar un nuevo Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva (AENC), la plataforma en la que los agentes sociales suelen fijar referencias salariales para negociar los convenios. Un marco para el que los sindicatos han reclamado subidas salariales de entre el 4 y el 7% para este año y los dos próximos.
Sobre esta cuestión, Sordo ha destacado que la subida de los salarios es una «absoluta prioridad» y no ha descartado presionar para una segunda subida del salario mínimo interprofesional (SMI) este año si la inflación se dispara como consecuencia de la guerra. «Es un escenario que habrá que evaluar en las próximas semanas», ha señalado.
