Aunque sobre el papel seguirá existiendo el FCAS, con los programas de enjambre de drones, interoperabilidad y comunicaciones que lidera Indra todavía en marcha, el Gobierno debe ahora estudiar qué camino seguir: continuar solo; introducirse en el otro programa europeo de sexta generación, el GCAP; o aloarse con Suecia y Alemania para continuar los restos que queden del programa europeo.
Ninguna de las opciones que se le plantean a España permite tener aviones de combate avanzados en los próximos años. Tanto el programa GCAP como el FCAS preveían que las primeras aeronaves no estén hasta mediados de la década que viene y eso sin contar los retrasos. En caso de que las Fuerzas Armadas necesitaran con urgencia un avión de combate que renueve la actual flota compuesta de aviones Harrier, Eurofighter y F-18, la otra posibilidad es adquirir aviones de combate de quinta generación. Los únicos disponibles en Occidente son los F-35 de Estados Unidos y los Kaan de Turquía. En el primer caso, Moncloa había descartado la compra. En el segundo, nunca han operado en un campo de batalla.
