S&P Global destaca que, tras un segundo trimestre prácticamente estancado, el PMI apunta a un crecimiento del PIB cercano al 0,3% trimestral. La producción manufacturera registró su mayor avance desde marzo de 2022, mientras que los nuevos pedidos aumentaron por primera vez en cinco meses. Aunque las exportaciones continuaron cayendo, el descenso fue el más leve desde el inicio de la crisis en Oriente Medio.
La mejora también alcanzó al empleo, que volvió a crecer por primera vez en 2026, aunque de forma muy moderada. A su vez, la estabilización de las compras y la reducción de los problemas en las cadenas de suministro permitieron aumentar ligeramente los inventarios de materias primas, poniendo fin a más de tres años de descensos.
En materia de precios, la inflación de costes se moderó hasta su nivel más bajo desde febrero. Aunque los gastos y los precios cobrados siguieron aumentando, lo hicieron a un ritmo menor, lo que reduce la presión sobre el BCE para nuevas subidas de tipos.
Sin embargo, los analistas advierten de que la continuidad de la recuperación dependerá de la evolución del conflicto en Oriente Medio. El encarecimiento del petróleo y las tensiones en el transporte marítimo podrían reavivar las presiones inflacionistas y frenar la actividad.
La confianza empresarial mejoró por tercer mes consecutivo y alcanzó su nivel más alto en cinco meses, aunque sigue por debajo del registrado antes de la crisis geopolítica. ING considera que el dato de julio refleja una mejora coyuntural, pero alerta de que el regreso de la incertidumbre podría traducirse en nuevas presiones estanflacionarias y dificultar una aceleración sostenida del crecimiento europeo.

