Y es que, en Oriente Próximo parece estar desarrollándose el escenario de “conflicto latente”, el más probable entre los tres esbozados por Lazard Geopolitical Advisory. En este marco, las negociaciones entre EEUU e Irán no logran un avance decisivo, lo que conduce a repetidas prórrogas de los plazos y a un conflicto de baja intensidad prolongado; el enfrentamiento en el Líbano sigue siendo un factor perturbador; Irán continúa utilizando el tránsito por el estrecho de Ormuz como moneda de cambio; y persisten los ataques contra la infraestructura energética del Golfo, aunque con un bajo nivel de intensidad. Los mercados parecen estar alineándose con este escenario, con los futuros del crudo Brent para diciembre de 2026 estabilizándose cerca de los 90 dólares por barril, frente a los niveles de entre 80 y 85 dólares por barril registrados desde mediados de marzo hasta abril.
Por otra parte, parece que Xi Jinping ha comenzado destacando la importancia de Taiwán para el mantenimiento de las relaciones las dos mayores potencias mundiales. El objetivo chino es que EEUU cambie su posición diplomática equilibrada sobre Taiwán, que se opone a cualquier modificación unilateral del statu quo, por una oposición unilateral a la independencia taiwanesa; y lograr que EEUU suspenda o limite la venta de armas a Taiwán. La aceptación por parte de EEUU de estos objetivos políticos chinos inquietaría a los aliados estadounidenses en toda la región indopacífica, que durante mucho tiempo han dado por sentado que estarían protegidos de una posible agresión china en el futuro.
Inflación al alza y ventas minoristas sólidas en EEUU
La inflación del IPC de EEUU se ajustó en gran medida a las expectativas en abril, y la del IPP casi triplicó las previsiones del consenso. La tasa general del IPC subió un 3,8% en abril frente al 3,3 % de marzo, y la subyacente, un 2,8% frente al 2,6% de marzo. Esta segunda cifra se vio impulsada por una corrección en los datos de la inflación de la vivienda pero, incluso ajustando esa anomalía, se mantuvo muy por encima del objetivo. La inflación al consumo en EEUU lleva cinco años por encima del objetivo del 2% de la Fed, y la guerra con Irán está añadiendo más presión inflacionista a través del aumento de los precios de las materias primas. El riesgo es que, con el tiempo, el aumento de los precios de la energía se filtre en una gama mucho más amplia de bienes y servicios. […] Más allá de la energía, el suministro de fertilizantes también se ha visto reducido por la guerra, lo que se traducirá en un aumento de los precios de los alimentos dentro de unos meses, lo que hará que la presión inflacionista sea más persistente.
Las ventas minoristas de EEUU se mantuvieron sólidas, beneficiándose de unas devoluciones de impuestos más elevadas que en 2025, lo que compensó el impacto del aumento de los precios de la gasolina para algunos consumidores. En opinión de Temple, es probable que persista la brecha entre las ventas minoristas y la confianza de los consumidores, dada la situación económica en forma de K en EEUU. Los consumidores de ingresos bajos y medios se ven cada vez más afectados por el aumento de los precios de la energía, no solo en las gasolineras, sino también a través de las tarifas eléctricas. Los hogares de ingresos altos se ven menos afectados por estos costes, ya que representan una parte más insignificante del gasto total.
Las últimas cifras de China superan expectativas
Las cifras comerciales de China superaron con creces las expectativas y Temple destaca que hasta la mitad del crecimiento de las exportaciones en abril podría haber estado impulsado por el gasto relacionado con la IA. La cuota del país en el comercio mundial ha seguido aumentando a pesar de la guerra comercial iniciada por EEUU el año pasado, gracias a los bajos costes laborales, unas regulaciones medioambientales menos estrictas y la financiación preferencial para empresas de sectores estratégicos. Dado que China acumula un superávit comercial masivo tras otro, parece probable que otros países comiencen a proteger a sus fabricantes nacionales de forma más agresiva.
Por otro lado, pese al exceso de capacidad que persiste en muchos sectores, China parece haber escapado momentáneamente de la deflación debido al aumento de los precios de la energía: la inflación del IPC y el IPP de China subieron más de lo previsto en abril. Pero más allá de la guerra de Irán, Temple espera que el gigante asiático China vuelva a caer hacia una baja inflación del IPC y una deflación del IPP.
Tensiones en el mercado de bonos de Japón
Los rendimientos de los bonos del Estado japonés (JGB) a 10 años superaron el 2,7 %, el nivel más alto desde junio de 1997, y a 30 años subieron al 3,90 %, máximo desde que comenzó la emisión de estos bonos en 1999, por la combinación de varios factores estructurales (elevada ratio de deuda pública respecto al PIB, aumento de las expectativas de déficit fiscal, el endurecimiento cuantitativo por parte del Banco de Japón (BoJ) y normalización de las expectativas de inflación) y la alta probabilidad de una subida de tipos en junio.
El aumento de los rendimientos de los JGB, combinado con cualquier fortalecimiento significativo del yen japonés frente al dólar estadounidense, podría llevar a los inversores japoneses a reasignar capital de los bonos del Tesoro de EEUU (de los que poseían 1,24 billones de dólares, el 12,9% del total de bonos en manos extranjeras) hacia los JGB y otros activos de renta fija en Japón. Así, las curvas de rendimiento de los mercados desarrollados se empinarán en EEUU, Europa y Japón, y está observando este mercado como un posible detonante de un aumento de los tipos a largo plazo en EEUU.
Por otra parte, la inflación del IPC de Japón de abril, que se conocerá este jueves, se mantendra moderada, ya que las subvenciones gubernamentales y los límites de precios relacionados con la energía limitarán los efectos de la guerra de Irán sobre la inflación general.
Los datos en Reino Unido tienden a la moderación
El PIB del Reino Unido del primer trimestre de 2026 fue más sólido de lo esperado, con un crecimiento estimado del 0,6% intertrimestral, frente al 0,2 % del cuarto trimestre de 2025. Pero es probable que el PIB real del segundo trimestre de 2026 sea más lento, dado el lastre que suponen los precios más altos de la energía. Con esta presión, el Banco de Inglaterra ve más limitada su capacidad para bajar los tipos con el fin de estimular el crecimiento. A falta de cambios estructurales que incentiven la inversión para mejorar la productividad, aumenten la participación en el mercado laboral y/o atraigan a inmigrantes altamente productivos, parece probable que el crecimiento se mantenga en el rango del 1,0%-1,5%.
Finalmente, la inflación general del IPC (se difundirá el miércoles) posiblemente se mantendrá elevada en abril en términos intermensuales, pero las cifras interanuales se moderarán por el reajuste de diversos aranceles, tasas y gravámenes, coincidiendo con el inicio del año fiscal. Y las ventas minoristas previsiblemente se debilitarán en abril tras un sólido primer trimestre de 2026, reflejando una cierta compensación respecto a las cifras de marzo, cuando los consumidores se abastecieron de combustible en previsión de un aumento de los precios.

