Detrás del proyecto se encuentran varios operadores europeos. En el caso de BarMar, la red submarina entre Barcelona y Marsella, participan Enagás, la francesa NaTran y Teréga. La sociedad creada para desarrollar el tramo submarino está participada en un 50% por Enagás, un 33,3% por NaTran y un 16,7% por Teréga.
Según la documentación del proyecto, la construcción de la red troncal junto con H2Med, al completo, se estima que representará una inversión bruta de 6.700 millones. De esta cantidad, 4.170 millones corresponden a la red troncal y 2.500 millones a H2Med (1.165 millones a Enagás, sin contar la parte que se añada por la entrada en Teréga). Asimismo, la posterior operación y mantenimiento de las infraestructuras requerirá cada año de una serie de gastos de 150 millones.
La construcción de la infraestructura interna, junto con H2Med, crearán y mantendrán en torno a 19.000 puestos de trabajo, de los cuales el grueso principal –unos 17.200 empleos– son atribuibles íntegramente a la construcción de la Infraestructura Interna. A este impacto en la construcción, hay que sumar que la operación y mantenimiento de la Infraestructura Interna y el H2Med ayudará a mantener, adicionalmente, otros 1.170 empleos cada año.
La construcción de las citadas infraestructuras se estima elevará la recaudación fiscal de la Hacienda Pública en unos 980 millones.
BarMar contará con una tubería submarina de aproximadamente 400 kilómetros y capacidad para transportar hasta dos millones de toneladas de hidrógeno al año. La infraestructura ha modificado el recorrido que ahora irá más pegado a la costa frente a la opción inicial. Desde el punto de vista técnico, BarMar será una de las infraestructuras submarinas de hidrógeno más complejas desarrolladas hasta la fecha. La tubería estará formada por cerca de 33.000 tubos de acero al carbono de 12 metros de longitud, recubiertos con materiales anticorrosión y hormigón para garantizar estabilidad y protección en el lecho marino. La mayor parte del trazado se instalará a profundidades de entre 50 y 120 metros en el Mediterráneo. A partir de una primera serie de estudios (prefactibilidad, medio ambiente, contexto socioeconómico) sobre una amplia zona, los promotores del proyecto han identificado dos potenciales rutas alternativas, que discurren entre 0,2 y 12 millas de la costa.
El sistema incluirá además una estación de compresión de unos 60 MW situada en las instalaciones de Enagás en el Puerto de Barcelona, destinada a elevar la presión del hidrógeno antes de su transporte submarino. En Fos-sur-Mer, cerca de Marsella, se construirá otra estación de recepción y medición en un recinto de aproximadamente dos hectáreas. Las obras se apoyarán en grandes buques de instalación submarina y robots autónomos para inspeccionar el fondo marino. El ritmo previsto de tendido será de aproximadamente dos kilómetros diarios. Dependiendo de las condiciones del trazado, la tubería podrá enterrarse, cubrirse con roca o apoyarse directamente sobre el lecho marino.
