Según S&P Global Market Intelligence, la tendencia de crecimiento gana tracción de cara a la segunda mitad del año.
Parte de esta mejora responde al mayor optimismo sobre una posible normalización de las cadenas de suministro y de la confianza empresarial tras el acercamiento entre Irán y Estados Unidos. En este contexto, el PMI de servicios avanzó por segundo mes consecutivo hasta 54,2 puntos, frente a los 50,1 de mayo, marcando el mayor crecimiento de la actividad en lo que va de año.
La confianza empresarial alcanzó su nivel más alto desde febrero y se vio respaldada por una moderación de las presiones inflacionistas. Tanto los costes como los precios de venta crecieron a un ritmo más suave, mientras que el traslado del encarecimiento energético a los clientes fue limitado.
El aumento de la actividad estuvo impulsado por una mayor demanda, especialmente nacional, que elevó los nuevos pedidos. Las ventas al exterior se estabilizaron por primera vez en el año, tras meses de descensos.
La mejora de las perspectivas también favoreció la creación de empleo. Las empresas reforzaron sus plantillas ante el aumento de la carga de trabajo, situando el ritmo de contratación en máximos de tres meses y prolongando a 45 meses consecutivos la expansión del empleo.
Aunque los costes energéticos y de materias primas siguieron presionando a las empresas, la inflación de los insumos descendió a su nivel más bajo en cuatro meses. Como consecuencia, la inflación de los precios de venta se moderó hasta su nivel más reducido desde enero.
