Sus exquisitos arroces, elaborados con la mejor materia prima, son estrellas de la temporada. De día o de noche, ¿hay mejor plan que un buen arroz frente al mar?
Es un imprescindible del verano, un plan infalible e irrenunciable: un buen arroz, pero bueno de verdad, con vistas al mar y en la mejor compañía. Y es posible en Shôko Barcelona, un lugar que cumple con todas estas exigencias. En pleno Paseo Marítimo de la Barceloneta, este restaurante con más de dos décadas de brillante trayectoria acaba de estrenar carta de verano y en ella sobresalen, como buenos reyes estivales que son, los arroces. Cuatro propuestas para todos los gustos, disponibles en almuerzos y cenas (porque el arroz también es delicioso de noche), elaborados con ingredientes frescos y preciosas vistas al Mediterráneo en el mejor ambiente.
En la carta de verano de Shôko hay cuatro propuestas de paella. Una de las más demandadas y queridas por el público es el arroz negro de sepia, gamba, almeja y rape, que se sirve acompañado de alioli de lima, con un punto fresco. También muy recomendables el arroz marinero de gamba, almeja, sepia y rape, o el de montaña, con pollo de corral y verduras km 0, para poner en valor el producto de cercanía. ¿Un delicioso camino que hermane ambas corrientes? la cuarta opción: el arroz mar y montaña de pollo, gamba, almeja, rape y sepia. Todos los arroces se sirven para un mínimo de dos personas.
Una sugerencia para los más amantes de la fusión (y disponible para un solo comensal): el arroz cantonés de pollo, pato Pekín y gambas, uno de los clásicos del restaurante, que nunca puede faltar en la comanda.
Las paellas de Shôko conforman solo una de las secciones de su carta, con nuevas y deliciosas propuestas, especialmente frescas, con ingredientes de temporada e ideales para compartir.
También es reseñablle su completa selección de ostras con diferentes aliños o el sushi, heredero de la mejor tradición nipona y enriquecido con toques de autor. Entre los más aclamados, sus uramakis, con rellenos tan apetecibles como el de aguacate, pepino, wakame y chutney de mango, o el de tartar de ternera relleno de espárragos, foie y teriyaki trufada. Si hay duda, nada mejor que pedir el Omakase del chef, una selección variada de 35 piezas de este sushi tan celebrado.
Y hay más, como el capítulo de tartares, con los que el equipo culinario saca pecho tanto de la frescura de la despensa como de su técnica; el de steak tartar sobre brioche tostado con mantequilla y mousse de foie es un acierto. También lo es la selección de entrantes para compartir, con opciones tan clásicas como el Pata Negra 5J o el pan de coca con tomate o mucho más internacionales, como las gyozas de pollo o verduras o el guacamole con nachos. Y ensaladas, como la de stracciatella con jamón ibérico o una César con cogollos de Tudela.
La carta de verano también renueva su selección de principales, con elaboraciones como el salmón glaseado, la lubina asada al estilo donostiarra, el entrecot de vaca, el solomillo de ternera con foie, el wok de pollo campero y el contundente chuletón de vaca Simmental (de 1 kg aproximadamente).


