El impacto económico es enorme, aunque difícil de cuantificar. Las estimaciones varían según los criterios utilizados para calcular el coste de extinción. Mientras la Agencia Forestal de Navarra sitúa el gasto medio en torno a 10.000 euros por hectárea cuando intervienen medios aéreos, la patronal forestal Asemfo eleva esa cifra hasta unos 19.000 euros.
Con estas referencias, la factura de los trabajos de extinción realizados en lo que va de año oscilaría entre 1.736 y 3.300 millones de euros. Sin embargo, estas cantidades solo incluyen el coste operativo de combatir las llamas y dejan fuera daños mucho mayores, como la pérdida de viviendas, infraestructuras, explotaciones agrarias, espacios naturales, biodiversidad o actividad turística.
Como referencia, Greenpeace estimó que en 2025 el gasto destinado a la lucha contra incendios se situó entre 3.548 y 6.741 millones de euros. Aquel año se registraron más de 8.000 incendios forestales que arrasaron más de 354.000 hectáreas, el peor balance de la última década.
Ante la magnitud de la emergencia, el Ministerio para la Transición Ecológica destaca que el presupuesto estatal destinado a la extinción de incendios ha aumentado un 34% entre 2024 y 2026. La dotación de las Brigadas de Refuerzo en Incendios Forestales (BRIF) ha crecido un 47%, junto con la mejora de bases y medios aéreos.
Por comunidades autónomas, Andalucía lidera la inversión con cerca de 300 millones de euros para el dispositivo INFOCA, seguida de Galicia, con unos 190 millones, Castilla-La Mancha, con 126 millones, y Asturias, con 78 millones. Madrid, por su parte, ha elevado un 35% el presupuesto de su plan INFOMA, hasta los 52,7 millones.
Más allá de los incendios, la AIReF estima que las emergencias climáticas y otros desastres naturales costaron a las arcas públicas alrededor de 65.000 millones de euros entre 2005 y 2025, una factura que refleja el creciente impacto económico de este tipo de fenómenos.
