La balanza comercial siguió siendo positiva, con un superávit de 18.324 millones de euros, aunque un 5,9% inferior al de 2024 debido al aumento de las importaciones, que crecieron un 6% hasta los 59.720 millones.
Pese a un contexto internacional marcado por tensiones comerciales, la guerra en Ucrania y el aumento de los costes energéticos, las exportaciones agroalimentarias crecieron por encima del conjunto de la economía española (0,7%). Los sectores más exportadores fueron frutas (11.918 millones), carnes (10.548 millones) y hortalizas (9.352 millones).
Por productos, lideraron las ventas exteriores la carne de porcino (6.655 millones de euros), el aceite de oliva (4.838 millones), los cítricos (3.698 millones) y el vino y mosto (2.975 millones). En contraste, la pesca y los cereales mantuvieron un saldo comercial negativo, reflejando la dependencia de las importaciones en ambos ámbitos.
La Unión Europea siguió siendo el principal destino de las exportaciones agroalimentarias españolas, absorbiendo el 65,9% del total, con Francia, Alemania, Portugal, Italia y Países Bajos como principales mercados. Las ventas a la UE crecieron un 5%, mientras que las dirigidas a terceros países descendieron un 1,1%.
Fuera del ámbito comunitario, los principales compradores fueron Reino Unido, Estados Unidos, China, Marruecos y Japón. Las exportaciones a China retrocedieron un 3,4% por cuarto año consecutivo, principalmente por la caída de las ventas de carne de porcino. Ante esta situación, el sector continúa impulsando la diversificación de mercados, especialmente en Asia, donde China, Japón y Corea del Sur concentran una parte relevante de las exportaciones extracomunitarias.
