Según el economista y asesor de Trioteca Gonzalo Bernardos, la vivienda de clase media alta y alto standing comienza a perder impulso en las principales ciudades debido al creciente desfase entre los precios que piden los propietarios y lo que los compradores están dispuestos a pagar.
Bernardos señala especialmente a las zonas prime de Madrid, Barcelona, Valencia, Palma y Málaga, donde algunos vendedores han elevado los precios por encima de lo que el mercado acepta. Como resultado, ciertas agencias especializadas registran caídas de ventas de hasta el 50%. «O baja precios o no venderá», resume el economista.
El enfriamiento afecta sobre todo a la vivienda usada de alto valor, impulsada durante años por compradores con alto poder adquisitivo e inversores. Según Bernardos, esa demanda empezó a perder fuerza a partir de 2025, mientras algunos propietarios siguen manejando expectativas alejadas de la realidad del mercado.
La situación es muy distinta en la vivienda media. En Madrid y Barcelona, los inmuebles de alrededor de 80 metros cuadrados y precios inferiores a 400.000 euros continúan vendiéndose con facilidad. En Valencia, el umbral se sitúa en torno a los 350.000 euros. La creación de empleo, el acceso al crédito, la escasez de oferta y las dificultades para alquilar sostienen la demanda.
Desde Trioteca, su consejero delegado, Ricard Garriga, aprecia señales de moderación, aunque todavía muy leves. Asegura que los precios muestran pequeñas correcciones, especialmente en algunos segmentos, pero advierte de que la falta de vivienda nueva, que apenas representa un 3% de sus operaciones, mantiene la presión sobre el mercado de segunda mano.
Los expertos coinciden en que el mercado funciona ahora a dos velocidades: en las zonas más exclusivas, los compradores empiezan a poner límites; en la vivienda media, la demanda sigue superando claramente a la oferta. Más que una bajada general de precios, lo que se observa es un ajuste de expectativas en determinados segmentos y ubicaciones.
