Según un estudio de la red inmobiliaria donpiso, seis de cada diez propietarios han endurecido las condiciones para alquilar sus viviendas durante el último año, en un contexto de precios elevados y fuerte demanda en ciudades como Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla o Málaga.
La prioridad de los propietarios es reducir riesgos. El 70% exige ingresos equivalentes a tres veces la renta mensual y el 60% solicita garantías adicionales, como avales o seguros de impago. Estas exigencias dificultan especialmente el acceso a la vivienda para los jóvenes.
La elevada competencia también ha convertido el proceso de selección en un auténtico filtro: aunque algunos anuncios reciben más de 300 interesados en las primeras 48 horas, solo uno de cada cuatro candidatos llega a visitar la vivienda.
Las consecuencias ya se reflejan en la movilidad residencial. Cerca del 40% de los inquilinos se ha mudado por razones económicas durante el último año y uno de cada tres ha tenido que cambiar de barrio o zona para poder asumir el coste del alquiler.
Además, la inestabilidad aumenta: un 20% de los arrendatarios ha cambiado de vivienda al menos dos veces en los últimos cinco años y el 30% admite residir en una casa que no se ajusta a sus preferencias.
Para Emiliano Bermúdez, subdirector general de donpiso, el mercado evoluciona hacia un modelo más restrictivo, en el que muchos inquilinos se ven obligados a aceptar condiciones más exigentes o a mudarse con mayor frecuencia. Como resultado, el alquiler pierde estabilidad y se convierte en una creciente fuente de presión social en las grandes ciudades.
