Los alimentos y bebidas no alcohólicas se han disparado un 41%, mientras que el precio de vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles ha aumentado más de un 27% desde junio de 2018. Los restaurantes y servicios de alojamiento se han incrementado un 36% y los seguros y servicios financieros, un 30%, como muestra el gráfico.
Pese a esta evolución de los precios, el Gobierno solo ha tomado medidas para paliar su impacto en el bolsillo de las familias con cuentagotas y, en ocasiones, culpando a Bruselas de no poder aprobarlas, como fue el caso de la rebaja del IVA de la electricidad cuando Montero era ministra de Hacienda. De esta manera, el IVA de la electricidad, del gas, y de los alimentos en general se mantiene como estaban.
Esto ha servido para que el Gobierno llene las arcas públicas con la recaudación del impuesto del IVA.
