La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) prevé que el desembolso aumente un 5,9%, tres décimas más de lo estimado inicialmente, impulsado principalmente por la revalorización de las prestaciones conforme al IPC.
La actualización anual de las pensiones, fijada este año en el 2,8%, explicará por sí sola casi la mitad del incremento del gasto. A ello se suma el aumento del número de pensionistas, debido al envejecimiento de la población y a la jubilación de la generación del baby boom, así como el denominado efecto sustitución, que refleja la entrada de nuevas pensiones más elevadas que las que abandonan el sistema.
La AIReF también prevé un mayor gasto en otras prestaciones sociales, como el Ingreso Mínimo Vital y las clases pasivas, elevando su peso sobre la economía.
Al mismo tiempo, crecerán los ingresos de la Seguridad Social. Las cotizaciones sociales aumentarán hasta representar el 13,4% del PIB, impulsadas por el empleo, la subida salarial y el impacto de la regularización extraordinaria de inmigrantes. Sin embargo, el incremento de los ingresos no evitará que sigan aumentando las transferencias del Estado al sistema para financiar las pensiones, que ya acumulan un crecimiento del 11% en lo que va de año.
