La ratio entre el precio de la vivienda y la renta disponible de los hogares pasó de 6,8 años en 2019 a 7,25 en 2024, y alcanzó 7,7 años de salario bruto en el tercer trimestre de 2025, su nivel más alto en 14 años.
Aunque la metodología del Banco de España difiere de otras comparaciones, todas reflejan la misma tendencia: los precios de la vivienda han crecido más rápido que la capacidad económica de las familias. Según su Informe Anual de 2025, los hogares que no eran propietarios necesitaban en 2024 una media de 6,8 años de renta neta para comprar una vivienda en su municipio, cifra que ascendía a 7,1 años entre los menores de 35 años.
Las diferencias territoriales son notables. En Madrid el esfuerzo necesario alcanzaba 9,7 años de renta neta, mientras que en Málaga llegaba a 10 años y en Barcelona a nueve.
Los jóvenes son los más afectados por esta situación. En 2024, solo el 36,7% de los hogares encabezados por menores de 35 años eran propietarios de su vivienda, frente al 83,4% de los mayores de 74 años.
Además, incluso quienes logran acceder a una hipoteca suelen verse obligados a comprar viviendas más baratas y con peores prestaciones. El Banco de España estima que los hogares con menos recursos adquieren inmuebles cuyo valor es, de media, unos 45.000 euros inferior al de la vivienda que mejor se ajustaría a sus necesidades.
España llega así a 2026 con una paradoja: aunque el empleo y los salarios nominales han aumentado desde 2019, el precio de la vivienda ha crecido aún más. Como consecuencia, comprar una casa exige cada vez más años de trabajo, especialmente en Madrid, Barcelona, San Sebastián y otras grandes ciudades
