La cifra representa el 53% del gasto efectivo vinculado a la política de defensa y refleja el acelerado proceso de rearme en Europa.
La mayor parte de estos recursos se concentró en inversiones y financiación empresarial. Los Programas Especiales de Modernización (PEM), destinados a grandes proyectos militares como los blindados Dragón 8×8, los Eurofighter, las fragatas F-110 o los submarinos S-80, absorbieron 5.610 millones de euros, un 73% más que el año anterior. A ello se suman 1.322 millones para modernizar capacidades militares e infraestructuras.
Además, el Estado concedió préstamos al sector por casi 5.558 millones de euros, un 290% más que en 2024 y 28 veces más que en 2018, con el objetivo de impulsar nuevos desarrollos industriales y tecnológicos.
En conjunto, las inversiones en defensa alcanzaron 9.203 millones, equivalentes al 39,4% del gasto total. Los salarios y cotizaciones del personal militar y civil representaron 6.242 millones, el 26,8% del total, mientras que los préstamos a empresas ya suponen el 23,8%.
Según los cálculos de Opina 360, el gasto efectivo en defensa ascendió a 23.333 millones de euros en 2025, un récord histórico y un 46,5% más que el año anterior. Desde la llegada de Pedro Sánchez a la Moncloa en 2018, esta partida se ha incrementado un 146%, con un aumento acumulado de casi 13.900 millones de euros.
Aunque el Gobierno elevó el gasto en defensa por encima de los 33.000 millones siguiendo la metodología de la OTAN, el observatorio aplica criterios más restrictivos y sitúa la cifra real en algo más de 23.000 millones. Con independencia del método empleado, 2025 marca el mayor esfuerzo presupuestario en defensa de la última década.
