Así lo subrayó Albares en su comparecencia, a petición propia, en sesión extraordinaria, ante la Comisión de Asuntos Exteriores del Congreso para informar sobre la gestión de su Ministerio en relación con los hechos sucedidos en la Ciudad Autónoma de Ceuta el día 30 de julio y siguientes. Albares defendió el diálogo diplomático con Marruecos como algo “indispensable”, dado que es “nuestro vecino al otro lado de la frontera de Ceuta y Melilla”. Frente a crisis como la de Ceuta, aseguró, “la respuesta pasa necesariamente por la diplomacia”.
El ministro señaló que ha sido “muy claro sobre Ceuta y Melilla, sobre nuestra integridad territorial y nuestra soberanía”. “Ni ha habido, ni hay, ni habrá nunca ningún tipo de conversación al respecto”, aseveró después de que el ministro de Justicia de Marruecos haya reclamado para Marruecos la soberanía de las dos ciudades españolas.
Además, Albares añadió que el Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación y él como ministro de Asuntos Exteriores de España “hemos rechazado formalmente y por todos los cauces diplomáticos disponibles, las declaraciones contrarias a nuestra integridad territorial”.
Albares aseguró que, tras la entrada de más de 70.000 migrantes en la ciudad autónoma los días 30 y 31 de julio, la comunicación desde Exteriores “por los canales diplomáticos con Marruecos” fue “desde el primer momento y es permanente” para frenar la crisis generada en Ceuta “en un primer momento y para prevenir una situación similar en el futuro”.
El ministro sostuvo que el diálogo diplomático con Marruecos ha sido “esencial”, en primer lugar, “para facilitar el retorno a Marruecos de las personas que entraron irregularmente y que regresaron en al menos un 90% en menos de 48 horas”. En segundo lugar, señaló, “para gestionar el retorno de quien aún permanece en la ciudad”. Y en tercer lugar, dijo, “para prevenir, como hicimos eficazmente el día 15 de agosto, que se repita una situación similar”.
El responsable de la diplomacia española alegó que, desde el primer momento, en sus llamadas a su homólogo marroquí, Nasser Bourita, solicitó “un refuerzo de medios en el lado marroquí para detener el flujo de entrada”. También solicitó “el retorno de quienes entraban irregularmente en España” y finalmente le reclamó “la adopción de medidas de refuerzo de la frontera para disuadir e impedir una nueva entrada que se estaba convocando para el 15 de agosto, como fue el caso, y en el futuro”.
