Warsh afirmó que la estabilidad de precios sigue siendo la principal preocupación de la Fed y recordó que la inflación continúa por encima del objetivo del 2%, situado actualmente en el 3,7% según el índice PCE, la referencia utilizada por la institución. A su juicio, si la inflación subyacente no se acerca con suficiente rapidez al objetivo, la Fed tendrá que actuar desde los niveles actuales de tipos, situados entre el 3,5% y el 3,75%.
Sus declaraciones reforzaron las expectativas de los mercados sobre un posible endurecimiento de la política monetaria. Tras el discurso, aumentaron las apuestas a una subida de tipos en la reunión de septiembre y repuntaron tanto los rendimientos de la deuda estadounidense a corto plazo como el dólar.
El presidente de la Fed defendió además que las condiciones financieras no son lo bastante restrictivas como para frenar de forma significativa el crecimiento económico y reiteró el compromiso de la institución con el control de la inflación.
Las palabras de Warsh cobran especial relevancia porque algunos inversores habían cuestionado su disposición a combatir la inflación desde su llegada al cargo, impulsada por Donald Trump, partidario de unos costes de financiación más bajos. Con este mensaje, el presidente de la Fed quiso despejar dudas y dejó claro que la lucha contra el alza de los precios sigue siendo la prioridad del banco central estadounidense.
