Aunque los supermercados intensifican promociones y descuentos, los consumidores afrontan una cesta de la compra más cara que hace un año. Según el IPC adelantado de agosto, los precios de alimentos, bebidas y tabaco subieron un 2,4% interanual.
La vuelta a la rutina impulsará especialmente la demanda de productos básicos. La patronal Asedas prevé aumentos del 36% en legumbres, del 50% en verduras, del 10% en carne y del 5,5% en pescado fresco durante septiembre. También crecerán los pedidos online, que concentran una parte relevante de las compras de reposición tras el verano.
La OCU advierte de que el alza de los carburantes y de la electricidad podría trasladarse a la cadena alimentaria. Los productos básicos, como la leche, suelen absorber con mayor facilidad estos incrementos, mientras que en alimentos frescos más caros los consumidores tienden a buscar alternativas más económicas.
Para reducir el impacto en el presupuesto familiar, la organización recomienda comparar precios, planificar los menús semanales y apostar por productos de temporada y de proximidad. Según sus cálculos, estas prácticas pueden generar ahorros significativos a lo largo del año.
Ante la presión sobre los precios, las grandes cadenas refuerzan sus estrategias comerciales. Lidl ha reducido de forma permanente el precio de cientos de productos; Aldi impulsa formatos familiares, descuentos en artículos próximos a caducar y marcas propias; y Dia mantiene promociones semanales que alcanzan hasta el 40% en numerosas referencias, especialmente en alimentos frescos.
Con este escenario, septiembre comienza con una mayor demanda en los supermercados y la incertidumbre sobre si los costes energéticos seguirán presionando el precio final de la cesta de la compra.

