El principal atractivo es el ahorro. De acuerdo con Kayak, los vuelos en septiembre y octubre son, de media, un 25% más baratos que en verano. Los hoteles reducen sus tarifas un 21% y los coches de alquiler un 27%, lo que permite ajustar mejor el presupuesto familiar.
Esta tendencia ha ganado fuerza en un contexto marcado por la inflación, el encarecimiento de las hipotecas, los alquileres y el aumento de los precios turísticos. Solo las tarifas hoteleras acumulan un alza superior al 20% en los últimos años.
Pese a ello, julio y agosto siguen concentrando la mayor parte de las vacaciones, con el 33% y el 36% de los viajeros, respectivamente. Septiembre tiene una especial aceptación entre las personas de mayor edad, especialmente jubilados o próximos a la jubilación.
Entre quienes viajarán en septiembre, el 65% escogerá destinos dentro de España y el 35% saldrá al extranjero. La mayoría viajará en pareja o en familia, se alojará en hoteles y utilizará el coche o el avión para desplazarse.
Más de la mitad prevé estancias de una semana o menos, con un gasto medio de 737 euros por persona. El informe refleja así un modelo vacacional más planificado, con mayor control del gasto y viajes de duración más ajustada.
A pesar de la incertidumbre internacional, el sector turístico ha mantenido una demanda sólida durante el verano, impulsada también por las reservas de última hora.
