Rebajas, turismo y cambios en el consumo son fenómenos recurrentes que siguen poniendo a prueba la logística de muchas organizaciones.
Cuando la operación no está preparada, surgen retrasos en las entregas, falta de productos, tensión en los almacenes y mayores costes derivados de incidencias y urgencias. A ello se suma el aumento del absentismo laboral, que alcanzó el 7,2% de las horas pactadas en el primer trimestre de 2026 y puede acercarse al 10% en logística durante los periodos de máxima actividad.
Según Peris, Country Manager de Slimstock Iberia, una previsión de demanda pierde valor si la capacidad necesaria para ejecutarla no se planifica con suficiente antelación.
Las compañías cuentan hoy con más herramientas para prever la demanda, pero el verano ha demostrado que disponer de información no garantiza una ejecución eficiente. Cuando la gestión de la demanda, el inventario y los recursos operan por separado, aumentan los riesgos de roturas de stock, exceso de mercancía y sobrecarga operativa.
Por ello, cada vez más empresas apuestan por modelos de planificación integrados que permiten coordinar demanda, inventario, plazos de suministro y capacidad operativa bajo una misma visión.
Para Slimstock, la diferencia entre una campaña exitosa y otra llena de incidencias radica en la capacidad de conectar información, procesos y decisiones. El objetivo ya no es solo prever cuánto se venderá, sino asegurar que la organización puede responder con eficiencia, disponibilidad y calidad de servicio cuando llegue la demanda.
