Repartida entre los 22,5 millones de afiliados medios de la Seguridad Social, la factura equivale a unos 149 euros por trabajador, frente a los 114 euros de 2024, un incremento cercano al 31%.
El aumento del coste supera ampliamente el crecimiento de la afiliación. Mientras el número de cotizantes ha avanzado un 5,3% en dos años, hasta superar los 22,5 millones, el gasto acumulado del IMV se ha disparado cerca de un 38%.
La prestación alcanza ya a 879.225 hogares, donde residen 2,68 millones de personas. Solo en julio, la nómina ascendió a 473,3 millones de euros, con una ayuda media de 504,5 euros por hogar. En comparación con 2024, el número de beneficiarios ha aumentado en más de 754.000 personas, un 39% más. Además, el desembolso seguirá aumentando tras la revalorización del 11,4% aplicada a las prestaciones desde enero.
La expansión del IMV coincide con las advertencias de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) sobre sus efectos laborales. En su última evaluación, el organismo concluye que la prestación puede compatibilizarse con el empleo, pero no facilita la transición hacia el mercado de trabajo.
Cinco años después de empezar a percibir la ayuda, el 46% de los hogares continúa recibiéndola, porcentaje que se eleva al 57% entre quienes cobran importes cercanos al máximo garantizado.
Además, la AIReF estima que comenzar a percibir el IMV reduce en tres puntos porcentuales la probabilidad de trabajar y disminuye un 11% los días trabajados al mes. Según el organismo, estos efectos persisten pese a los incentivos al empleo introducidos en 2023, por lo que reclama una revisión profunda del sistema.
Así, mientras España alcanza máximos históricos de afiliación, el coste y el número de beneficiarios del IMV continúan creciendo a un ritmo superior al del empleo.

