El grupo cerró el ejercicio con un resultado neto de 60,2 millones de euros, frente a las pérdidas de 2,9 millones registradas un año antes. Las cuentas anuales muestran una recuperación muy concentrada en el negocio de viajeros y acompañada de un fuerte esfuerzo inversor que está elevando el endeudamiento de la compañía pública hasta el entorno de los 5.000 millones de euros.
La cifra de negocio ascendió a 2.207 millones, un 14,7% más, mientras que los otros gastos de explotación se mantuvieron prácticamente estables, en 2.568 millones. El resultado de explotación alcanzó los 114,2 millones de euros, un 66,6% más que en 2024, gracias principalmente al crecimiento de los ingresos. Soportó 69,5 millones de euros de resultado financiero negativo y los gastos financieros aumentaron en 26,4 millones, hasta los 121,6 millones, de forma que el coste de la financiación se convierte así en uno de los principales elementos que limitan la mejora del beneficio.
La evolución de la actividad ofrece una de las claves del ejercicio. Renfe ingresó más pese a mover ligeramente menos viajeros, con un comportamiento especialmente favorable de los servicios comerciales y de los ingresos asociados a los servicios públicos. En total, transportó 531,4 millones de viajeros, frente a los 535,4 millones de 2024, un 0,7% menos. Pese a ello, los ingresos procedentes del transporte de viajeros crecieron un 18,9%, hasta 2.000,4 millones. Los servicios comerciales —Alta Velocidad, Larga Distancia, internacionales y otros servicios no sujetos a obligaciones de servicio público— transportaron 37,2 millones de viajeros, un 5,9% más; mientras que sus ingresos por venta de títulos crecieron un 7,5%, hasta 1.468,8 millones de euros. Los servicios públicos, por su parte, concentraron 494,2 millones de viajeros, un 1,2% menos, con unos ingresos por venta de títulos que alcanzaron 531,6 millones, un 68,5% más.
Si se mide la demanda en viajeros-kilómetro, la evolución es todavía menos favorable. La demanda total cayó un 4,1%, hasta 28.254 millones de viajeros-kilómetro, mientras la oferta creció un 2,1%. En los servicios públicos, la demanda se redujo un 14,6% y el aprovechamiento pasó del 42,1% al 36,4%. La explicación de estos últimos está en la caída lógica de la demanda al finalizar los abonos gratuitos y reducirse las bonificaciones a los usuarios recurrentes.
El beneficio de Renfe se apoya en la filial encargada de mover personas, Viajeros, que compensa los números rojos de otras áreas. Obtuvo 154 millones de euros de resultado de explotación y 91 millones antes de impuestos. El resto de las principales actividades presenta una situación muy diferente. Renfe Mercancías registró 46 millones de pérdidas operativas y 51,9 millones de pérdidas antes de impuestos. Ingeniería y Mantenimiento perdió 13,7 millones en explotación, mientras Renfe Alquiler aportó 5,6 millones y Haramain, el negocio de alta velocidad en Arabia Saudí, 10,6 millones.
El caso de Renfe Mercancías es especialmente significativo. La compañía transportó en 2025 un 18,4% menos de toneladas que el año anterior, unos 8,5 millones frente a los 10,4 millones del ejercicio anterior. En consecuencia, los ingresos de transporte se redujeron un 15,4%, hasta 141,6 millones. El resultado de explotación empeoró desde los 31,2 millones negativos de 2024 hasta 46,7 millones negativos en 2025. Renfe está tratando de renovar este negocio mediante inversiones en material rodante. Mercancías destinó 71,2 millones a inversiones en 2025, de los que 32,3 millones fueron a vagones para el transporte intermodal y 28,4 millones a 12 locomotoras de gran potencia de ancho estándar, pero la sociedad acumula una década de ‘números rojos’.
La financiación pública seguirá siendo la pieza clave del modelo de Renfe. El grupo contabilizó 1.850,7 millones de euros en subvenciones de explotación durante 2025. El contrato de Obligaciones de Servicio Público con la Administración General del Estado continuará vigente hasta 2027 y contempla una compensación máxima por el déficit de explotación. Para 2026 está prevista una compensación máxima de 916,1 millones y para 2027 de 914,8 millones. Sin embargo, el esquema territorial de financiación está cambiando. Desde enero de 2025, el Gobierno vasco asumió la posición del Estado en la parte del contrato correspondiente a los servicios de Cercanías transferidos. En Cataluña, continúan las negociaciones para materializar el traspaso de Rodalies a la Generalitat tras crear la empresa mixta, y Renfe ya ha logrado cobrar algunos de los pagos pendientes del pasado.
