Las principales asociaciones europeas de electricidad, renovables y electrificación han reclamado a la Comisión Europea una estrategia para acelerar la reducción de la dependencia del gas, el petróleo y el carbón y evitar nuevas crisis energéticas.
En una carta dirigida a la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, organizaciones como Eurelectric, SolarPower Europe, Electrification Alliance y Euroheat & Power proponen la elaboración de un gran informe independiente que trace una hoja de ruta para convertir la actual crisis de los combustibles fósiles en la última que afronte Europa.
Según los firmantes, la dependencia energética exterior ha vuelto a pasar factura este verano. Calculan que la reciente crisis de los combustibles fósiles ha añadido más de 50.000 millones de euros al coste energético soportado por hogares y empresas europeas.
Las asociaciones defienden que la electrificación, las energías renovables, la eficiencia energética, las redes modernas y las tecnologías de flexibilidad son las herramientas más eficaces para reducir esa vulnerabilidad. Por ello, piden identificar los sectores más expuestos y diseñar planes específicos para sustituir progresivamente los combustibles fósiles por alternativas competitivas.
La iniciativa también plantea revisar las ayudas públicas europeas y nacionales que todavía favorecen el consumo de petróleo y gas, con el objetivo de reorientar esos recursos hacia inversiones bajas en carbono.
Además, el sector reclama que el futuro informe calcule el coste real de los combustibles fósiles, incluyendo no solo las importaciones energéticas, sino también los efectos de la volatilidad de precios, los impactos sanitarios, los daños ambientales y las consecuencias del cambio climático.
Las organizaciones subrayan igualmente la necesidad de que la transición energética incorpore medidas de apoyo para hogares vulnerables, trabajadores, empresas y regiones más afectadas.
La propuesta llega en un contexto de renovada presión sobre los mercados energéticos y de debate en Bruselas sobre cómo garantizar energía más asequible y competitiva para la industria. El objetivo final, sostienen los firmantes, es avanzar hacia un sistema energético europeo más seguro, renovable, autónomo y resistente a futuras crisis.
