El secretario de Estado de Industria, Jordi García Brustenga, reconoció que el Ejecutivo podría intervenir si no se logra un acuerdo entre empresa y sindicatos, aunque confió en que las negociaciones permitan evitarlo.
García Brustenga expresó su preocupación por un conflicto que afecta a un sector estratégico para la economía española y advirtió de la necesidad de resolverlo cuanto antes. No obstante, señaló que las tensiones forman parte habitual de cualquier negociación colectiva.
Mientras tanto, los trabajadores han decidido mantener los paros. En las asambleas celebradas el lunes, el 81,2% de los participantes votó a favor de continuar la huelga, mientras que un 16,4% respaldó suspenderla. Los centros de Albacete y Cádiz se sumaron al resultado mayoritario y la planta de Illescas ya había optado días antes por pausar la movilización.
Airbus lamentó la continuidad de la protesta y alertó de que la situación está teniendo un impacto «crítico» en el negocio. La compañía asegura haber recibido mensajes de preocupación de clientes que reclaman estabilidad y continuidad operativa. Su última propuesta incluye salarios vinculados al IPC real, una recuperación del poder adquisitivo del 7,6% y el mantenimiento íntegro del actual acuerdo de teletrabajo.
Las negociaciones continuarán en la mesa de mediación del SIMA tras el cierre de uno de los procesos abiertos. Los sindicatos no convocantes de la huelga han pedido a la empresa una nueva oferta que mejore tanto el preacuerdo rechazado en julio como la propuesta presentada la semana pasada. Airbus se ha comprometido a presentar una respuesta en los próximos días.
En un comunicado, la compañía destacó además que en la votación participaron alrededor de 1.000 empleados de los 15.000 con los que cuenta en España y reiteró su apuesta por el diálogo para alcanzar una solución que garantice la estabilidad de la empresa, el empleo y el futuro de su actividad industrial en el país.
