La digitalización, la automatización y la inteligencia artificial permiten a cada vez más negocios operar más allá de las franjas convencionales, adaptándose a unos consumidores que exigen inmediatez, flexibilidad y acceso a productos y servicios en cualquier momento.
Esta evolución responde también al cambio de hábitos. Según el INE, el 59,6% de los españoles de entre 16 y 74 años realizó compras online durante los tres meses previos a la encuesta de 2025, 2,9 puntos más que un año antes. Además, el comercio electrónico facturó 114.800 millones de euros en España en 2025, un 20,6% más, según la CNMC.
La creciente normalización del consumo sin horarios está impulsando modelos físicos de disponibilidad permanente. Las tiendas autónomas, equipadas con sistemas de identificación digital, sensores, cámaras, inteligencia artificial y pagos automatizados, permiten completar compras sin necesidad de personal de forma continua.
Estos formatos están ganando terreno en ubicaciones como estaciones de servicio, aeropuertos, hoteles o áreas de tránsito, donde existe demanda fuera de los horarios habituales. BIG FISH, iniciativa de Grupo Moure, es uno de los proyectos que aplica este modelo en el comercio físico. Como explica Puig, CEO de BIG FISH, «el 24/7 no consiste en abrir más horas, sino en eliminar una barrera histórica entre el consumidor y el comercio». La tecnología permite que el negocio se adapte al momento de consumo y no al revés.
Más allá de ampliar horarios, la gran ventaja es mejorar la rentabilidad de los mismos espacios. La automatización permite aprovechar franjas antes infrautilizadas sin asumir los costes de una operativa convencional. El reto ahora es identificar qué ubicaciones y categorías de producto pueden convertir la disponibilidad permanente en una oportunidad de negocio sostenible.
