La mejora se logró pese a que el tráfico en sus redes móviles y fijas aumentó un 14,6%, gracias a la modernización de infraestructuras y a la implantación de sistemas de ahorro energético.
Uno de los principales avances ha sido el cierre progresivo de la red de cobre, que desde el inicio del proyecto ha permitido ahorrar 21,6 GWh anuales de energía. Además, toda la electricidad consumida por la compañía procede de fuentes renovables certificadas, lo que permite contabilizar en cero las emisiones indirectas asociadas al consumo eléctrico bajo el criterio market-based.
Redes más eficientes
La red continúa siendo el principal foco de consumo energético de Vodafone. Por ello, la operadora mantiene la sustitución de tecnologías antiguas por equipos más eficientes y desarrolla proyectos de compartición de infraestructuras para optimizar recursos.
La migración desde la red de cobre a nuevas tecnologías permite concentrar servicios de voz, televisión y datos en una única infraestructura, facilitando el desmontaje de equipamientos menos eficientes. En la red móvil, la compañía emplea sistemas que ajustan automáticamente el consumo de energía a la demanda de tráfico sin afectar a la calidad del servicio.
Estas medidas también se aplican en oficinas y centros de trabajo mediante la optimización de iluminación y climatización. La compañía cuenta además con un Sistema de Gestión Energética certificado bajo la norma ISO 50001.
Objetivo: reducir emisiones
Vodafone complementa estas iniciativas con acuerdos de compra de energía renovable a largo plazo (PPA) y con programas para reducir las emisiones directas derivadas del uso de combustibles y gases refrigerantes.
Asimismo, desde 2024 calcula localmente las emisiones de alcance 3, vinculadas a proveedores, bienes de capital y uso de productos comercializados, que representan la mayor parte de su huella de carbono.
Dentro de su estrategia de descarbonización, Vodafone España se ha fijado como meta reducir en 2030 un 42% las emisiones de alcance 1 y 2 respecto a 2023 y un 15% las de alcance 3 frente a 2024, siguiendo los criterios de la iniciativa Science Based Targets (SBTi).
