Según el Ministerio de Agricultura, las ventas al exterior alcanzaron 40.470 millones de euros en el primer semestre, un 2,1% menos que en el mismo periodo del año anterior.
El retroceso responde a varios factores: el brote de Peste Porcina Africana (PPA), que provocó el cierre de mercados como Japón, México y Filipinas al porcino español; los aranceles en países como Estados Unidos y China; y la persistente inestabilidad logística y de las cadenas de suministro globales.
El cambio de tendencia llega después de una década en la que las exportaciones casi se duplicaron y cuando el sector representa cerca del 19,3% de todas las ventas exteriores de bienes españoles. Además, la caída no afecta solo al valor de las exportaciones, sino también al volumen. Entre enero y junio, las ventas al exterior pasaron de 15,3 a 14,9 millones de toneladas, un 2,4% menos, lo que confirma una reducción de la actividad exportadora más allá de una mera cuestión de precios.
El contraste resulta especialmente llamativo porque el ejercicio anterior cerró con un récord de 52.564 millones de euros exportados, un 2,9% más que el año precedente.
Los mayores descensos se registran en mercados extracomunitarios. Las ventas a Estados Unidos caen un 8,3%, hasta 1.608 millones de euros; en China retroceden un 21,3%, hasta 793 millones; y en Japón se desploman casi un 51%, hasta 320 millones, debido al veto al porcino español. México también reduce sus compras un 16,8%. En cambio, la Unión Europea mantiene cierta estabilidad, con más de 28.000 millones de euros exportados y un leve crecimiento del 0,4%.
La Federación de Industrias de Alimentación y Bebidas (FIAB) alerta de que los conflictos internacionales están elevando costes energéticos y logísticos, dificultando la planificación empresarial y reduciendo la competitividad en los mercados exteriores.
El sector porcino es uno de los más afectados. Entre enero y junio sus exportaciones descendieron un 4% en volumen y un 19,2% en valor, hasta 3.588 millones de euros. En mercados como Japón y México, las pérdidas se estiman en unos 350 millones. También el aceite de oliva acusa la presión de los aranceles, especialmente en Estados Unidos, con caídas del 8,4% en volumen y del 10,1% en valor.
Para revertir la situación, FIAB apuesta por diversificar destinos y reforzar la presencia en Asia-Pacífico, América y África, con oportunidades en países como Australia, Indonesia, Corea del Sur, Brasil, Canadá, Nigeria e India.
Mientras tanto, las importaciones agroalimentarias crecieron un 1,5%, hasta 30.495 millones de euros, reduciendo el superávit comercial del sector un 11%, hasta 9.975 millones. Pese al retroceso, la alimentación y bebidas sigue siendo la principal industria manufacturera española, con una producción de 137.188 millones de euros y un Valor Añadido Bruto de 38.349 millones.
