En alimentación, la inflación repuntó hasta el 2,4% tras varios meses de descensos. El aumento se concentró en los alimentos frescos, cuya inflación escaló hasta el 4,5%, mientras que los alimentos elaborados moderaron sus precios hasta el 1,5%, favorecidos por productos como el aceite, el cacao, el café y el chocolate.
Entre los productos que más se encarecieron destacan las bayas (35,7%), los cítricos (17,1%) y las legumbres frescas (15,9%), alimentos básicos en una dieta saludable. Los huevos también registraron una subida significativa del 12,5%, aunque muy inferior a la observada a comienzos de año.
Otros productos con incrementos superiores a la inflación general fueron el pescado fresco (7,8%), el pescado seco (5,7%), los despojos comestibles (6,6%), los preparados de marisco (5,5%) y las especias y hierbas culinarias (4,7%).
El principal factor de presión sigue siendo la energía. Mientras la inflación subyacente se moderó hasta el 2,9%, los precios energéticos aumentaron un 16,9%. Aunque este encarecimiento aún no se ha trasladado de forma generalizada a los alimentos, sí puede elevar los costes de producción, transporte y distribución.
De cara a los próximos meses, Funcas prevé que la inflación general alcance el 4,9% en septiembre y se mantenga por encima del 4%, mientras que BBVA Research considera que la energía seguirá siendo el principal motor de las subidas de precios.
