Hace un año, España y Países Bajos registraban un 3%. Desde entonces, la tasa española ha aumentado hasta el 5%, por encima de Italia (4,2%), Francia (3,4%), Alemania (3,3%) y Países Bajos (3%). La brecha con la media de la eurozona ha pasado de 0,8 a 1,2 puntos en doce meses.
En el conjunto de la Unión Europea, España ha escalado del decimotercer al séptimo puesto por inflación. Solo la superan Rumanía (6,5%), Lituania (6,1%), Bulgaria (5,6%), Chipre y Luxemburgo (5,2%) y Grecia (5,1%).
Entre los países con tasas más moderadas figuran Suecia (1%), Hungría y Dinamarca (2,1%), Chequia (2,2%) y Malta (2,4%). Alemania se sitúa en el 3,3%, Francia en el 3,4% y Portugal en el 3,6%.
El FMI elevó en 0,7 puntos su previsión de inflación para España en 2026, hasta el 3,7%, y recomendó aprovechar el crecimiento para avanzar en la consolidación fiscal y reducir desequilibrios.
El encarecimiento ha reducido el poder adquisitivo y ha impulsado reivindicaciones salariales. CSIF y CCOO reclaman una subida del 4,5% para los empleados públicos.
La inflación también elevará el gasto en pensiones, que podría alcanzar los 215.000 millones de euros tras la revalorización vinculada al IPC. Las previsiones apuntan a una tasa media cercana al 3,7% para el conjunto del año.
