La transacción supone una de las escasas oportunidades para crecer vía talón que ha salido al mercado en los últimos años en uno de los negocios donde todos los bancos ambicionan aumentar su actividad y cartera ante el dinamismo del consumo, cada vez más apoyado en la financiación, y por sus mayores márgenes frente a otros negocios como la hipoteca. Cetelem es uno de los grandes jugadores, con cerca del 10% de la cuota del mercado y una fuerte presencia en la financiación punto de venta de grandes retailers y en el mercado del automóvil. En este último disfruta, de hecho, de una posición significativa en el nicho más codiciado hoy: el mercado de las marcas chinas y los vehículos eléctricos.
Cetelem contaba al cierre de 2025 con 11.700 millones financiados tras elevar un 15,9% la nueva producción y conceder 4.558 millones. El margen bruto -ingresos- superó los 396 millones, pero arrojó pérdidas de 47,10 millones tras destinar 210 millones a deterioros del valor de los activos por la alta litigiosidad en las ‘revolving’.
En el caso de CaixaBank anexionar Cetelem supondría elevar su cuota de mercado en financiación al consumo desde el 19,5% a casi el 30% y le metería en la financiación de automóviles que está en su hoja de ruta. Hoy apenas el 6% de su cartera crediticia procede de esta actividad, siendo el grueso de hipotecas. Su plan estratégico 2025-2027 pone foco ahí y proyecta crecer al 6% anual en financiación al consumo, por encima del 5% previsto para empresas y del 2% en hipotecas.
ING, por su parte, ha situado España entre los mercados prioritarios para invertir si encuentra oportunidades interesantes para crecer más rápido. Aunque la entidad ha reiterado en múltiples ocasiones que la prioridad es impulsar su desarrollo vía negocio -con crecimiento orgánico- también ha reconocido que, si encuentra alguna oportunidad que ayude a acelerar el ritmo, la estudiarán. Precisamente es lo que acaba de hacer en banca privada.
El banco neerlandés se convirtió en julio pasado en el primer accionista de Singular Bank al adquirir un 40% del banco privado al fondo Warburg Pincus junto a un consorcio de inversores que adquirieron otro 44,5% -ProA Capital, Actinver y varios family offices-.
