«Recoge las principales líneas defendidas por España y acordadas con las organizaciones profesionales agrarias, las cooperativas y las comunidades autónomas», aseguró, tras más de 12 horas de conversaciones en Bruselas. Eso sí, el pacto no incluye cifras, que es la parte más espinosa de la PAC, sobre todo en el marco de negociación del nuevo presupuesto a largo plazo de la Unión (2028-2034). El propio ministro ya había pedido antes de la reunión certidumbre para la nueva política agraria, y el Consejo ha defendido que la futura PAC «tiene como objetivo proporcionar a los agricultores el apoyo que necesitan para mantener la producción alimentaria, reforzar la resiliencia y la competitividad del sector agrícola de la UE y responder a los retos futuros». Esto se da además en un contexto de crecientes quejas y movilizaciones por parte del campo europeo.
«Con un marco más sencillo y ágil, pretende que las ayudas sean más específicas y eficaces, al tiempo que ofrece a los Estados miembros la flexibilidad y las herramientas necesarias para atender las necesidades específicas de sus agricultores. La PAC posterior a 2027 seguirá contribuyendo, asimismo, al suministro de alimentos seguros y asequibles, a la protección del medio ambiente y a la vitalidad de las zonas rurales», añaden los 27, que matizan, eso sí, que las cuestiones financieras no entran en este acuerdo sino que forman parte de la negociación del Marco Financiero Plurianual 2028-2034 que ya se está negociando.
Por último, la propuesta establece un marco de gestión ambiental (farm stewardship) que exigirá requisitos comunes «para recibir ayudas e incentivará prácticas protectoras de la biodiversidad y los recursos hídricos. Esta ambición ecológica se combinará con el fortalecimiento de las comunidades rurales, destinando financiación a través del NRPP para proyectos de innovación, digitalización y diversificación económica como el agroturismo».
